PECADO NO CONFESADO.

 

SALMOS 66:16 Vengan y escuchen todos los que temen a Dios, y les contaré lo que hizo por mí. 17 Pues clamé a él por ayuda, lo alabé mientras hablaba. 18 Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado. 19 ¡Pero Dios escuchó! y prestó oídos a mi oración. 20 Alaben a Dios, quien no pasó por alto mi oración ni me quitó su amor inagotable. NTV.

 

Con regularidad, las personas que creen en Cristo Jesús, al estar en medio de alguna necesidad o aflicción, acuden al eterno Creador a través de la oración, esperando que sus oraciones sean respondidas. Para que las oraciones sean contestadas por el eterno Creador, existe un principio fundamental, y sin el cumplimiento de este principio, ninguna oración será contestada por el Señor. El principio fundamental para que las oraciones sean contestadas, es la confesión de pecados. El salmista conocía este principio, por eso, cuando estuvo en medio de adversidades a causa de sus pecados, se postró y confesó sus faltas a Dios, antes de pedir Su ayuda.

 

El salmista al recibir las respuestas a su clamor, convocó a todos sus compatriotas para que escucharan su testimonio de lo que Dios había hecho a su favor. En presencia del pueblo, testificó como extendió su clamor al Señor, y mientras esperaba su respuesta como lo había alabado y glorificado. La mayoría de los seguidores de Cristo, mientras esperan la respuesta de Dios a sus oraciones son pasivos, porque esperan en silencio esa respuesta anhelada. En contraste a la mayoría de cristianos, David no esperó la respuesta de Dios de manera pasiva, más bien, fue activo, porque mientras esperaba la respuesta a su clamor, alabó y glorificó a Dios.

 

Además, el salmista testificó; que, si no hubiese confesado sus faltas y pecados, el Señor no hubiese atendido su clamor. David afirma la importancia de confesar los pecados para recibir la respuesta de Dios. Este principio que afirma David, es ignorado por algunos seguidores de Cristo, pues no analizan sus vidas antes de extender sus oraciones a Dios. No analizan si tienen algún pecado que todavía no hayan confesado al eterno Creador. El pecado oculto, o no confesado, es una barrera gigantesca que obstaculiza, que las oraciones puedan llegar a la presencia de Dios. Por eso, es indispensable que los creyentes antes de extender su clamor, primero confiesen sus pecados y se pongan a cuentas con Dios.

 

David para encontrar el favor del eterno Creador, confesó sus faltas y pecados que albergaba en su corazón. Dios perdonó a David sus pecados, y una vez que su corazón estuvo limpio, prestó oídos a su clamor y le ayudó. Para que la oración sea contestada por el eterno Creador, es necesario que el creyente no tenga pecados ocultos delante de Dios, pues si lo tiene, nunca recibirá la respuesta de Dios a su clamor. Solo un corazón limpio y libre de pecado recibirá el favor del eterno Creador. Por último, el salmista invitó a todos los presentes a que alabaran a Dios, porque Dios no había pasado por alto su oración ni le quitó su amor inagotable.

 

Queridos hermanos, para recibir el favor de Dios, es indispensable que el corazón del creyente esté limpio de cualquier pecado, pues si alberga pecados en su interior, jamás recibirá la respuesta de Dios a sus oraciones. Por eso David, para recibir el favor de Dios, confesó sus pecados, y Dios lo perdonó, atendió su clamor y le mostró su amor inagotable. Hermanos, para que nuestras oraciones sean escuchadas y atendidas por el eterno Creador, constantemente debemos confesar nuestros pecados, debido a que seguimos haciendo el mal. Pero la confesión requiere que escuchemos a Dios y deseemos dejar de hacer lo que no le agrada. Pues si nos negamos a arrepentirnos, y ocultamos nuestras faltas y pecados, se levanta un muro que impedirá que nuestras oraciones lleguen a la presencia de Dios.

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