EL REGALO INCOMPARABLE

 

No sé si a usted al igual que a mí, le fascine tanto recibir regalos, pero sin ninguna duda a equivocarme, podría afirmar que a la gran mayoría de personas les encanta recibir regalos, pero mucho más si son inmerecidos, un regalo por el cual no hayamos hecho nada para merecerlo. En este mundo podremos recibir regalos de nuestros padres, familiares, amigos, y hasta regalos de personas que apenas conocemos, pero ningún regalo dado por los hombres, se podrá comparar al regalo que nos dio el eterno Creador, y esto lo afirma el apóstol Pablo. El pecado de Adán no puede compararse con el regalo de Dios. El pecado de Adán hizo que Dios lo declarara culpable. Pero gracias al regalo de Dios, ahora él declara inocentes a los pecadores, aunque no lo merezcan. Romanos 5:16 TLA.

 

Todas las personas sin excepción nacen como parte de la familia física de Adán, del linaje que conduce a una muerte segura lejos de la presencia de Dios. Todos cosechan los resultados del pecado de Adán. Heredan su culpa, una naturaleza con tendencia a pecar y a obrar contra la voluntad . El hombre por su condición pecaminosa heredada está destinada a recibir el castigo merecido por sus pecados. Pero Dios por su gran amor al hombre, no quiso que su destino sea el castigo y la muerte, por eso dio un regalo que no se compara a cualquier regalo existente en el mundo. Un regalo que sobrepasa la herencia dejada por Adán. La herencia de Adán es el pecado, esta herencia declara culpable a toda su descendencia, pero el maravilloso regalo de Dios, declara inocentes a toda la descendencia de Adán, aunque no se lo merezcan.

 

Un solo pecado de Adán ocasionó el inevitable juicio por parte de Dios, y el veredicto fue la condenación. El regalo de Dios, en cambio, trató de manera eficaz con muchas transgresiones, y resultó en el veredicto de Absolución. El regalo de Dios absuelve toda condenación ocasionada por el pecado. Gracias al regalo de Dios, la descendencia de Adán es justificada y no se le imputa ningún pecado pasado, presente y futuro. Este regalo inmerecido fue posible gracias al sacrificio de Su amado hijo Cristo Jesús en la cruz del calvario.

 

El regalo de Dios lleva a la multitud de los que en Él confían, a un estado más seguro y enaltecido que aquel desde el cual cayeron en Adán. Este regalo los fijó en un estado de justificación, como hubiera sido puesto Adán si hubiera resistido al pecado. Gracias al regalo de Dios, podemos cambiar el juicio de nuestros pecados por perdón. Podemos cambiar nuestro pecado por la justicia de Cristo Jesús. El Señor nos ofrece la oportunidad de nacer en su familia espiritual del linaje que empieza con perdón y conduce a la vida eterna. Si todavía no hemos aceptado este regalo de todo corazón, nos espera la muerte mediante Adán, pero si hemos aceptado este regalo inmerecido, podemos estar seguros de que nos espera la vida eterna junto a nuestro amado Señor.

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