SUJETÉMONOS A NUESTROS EMPLEADORES.

 

Estar sujeto a otros, es lo más duro para los seres humanos. Porque el corazón del hombre es altivo, no le gusta recibir órdenes, y peor aún, estar debajo de otro. En esto también caemos algunos seguidores de Cristo. Porque a pesar de saber que cada una de las autoridades son elegidas por el Señor, nos cuesta someternos a esas autoridades. Nos cuesta someternos a los gobernantes de la nación, a los jefes en nuestros puestos de trabajo, e incluso nos cuesta someternos a los pastores y líderes de nuestras congregaciones. Pablo al conocer el corazón de los seguidores de Cristo, instruyo a Tito para que trate de corregir esta forma inadecuada de actuar de los cristianos. Pablo le dijo a Tito: Aconseja a los siervos que obedezcan en todo a sus amos; que sean amables y no respondones. Tito 2:10 DHH.

 

La esclavitud era parte de la estructura social del Imperio Romano, al igual que había sido en los sucesivos imperios del periodo del Antiguo Testamento. En el periodo del trabajo misionero del apóstol Pablo, persistía la esclavitud en algunas ciudades del mundo antiguo. El apóstol, conocedor de esta realidad, no la condenó en ninguna de sus cartas, pero sí aconsejó a los siervos y amos a ser amables y responsables en su conducta. Pablo instruyo a Tito para que aconseje a los siervos convertidos al cristianismo para que sus vidas sean diferentes a la vida de los siervos paganos. Tito debía aconsejar a los siervos cristianos a que se sujeten a sus amos en todo, y a que rindan una obediencia voluntaria todo el tiempo, no sólo cuando ellos no tienen alternativa. Además, Tito debía aconsejarles para que se muestren amables en sus relaciones cotidianas con sus amos, y a no ser respondones con ellos, porque así demostrarían un espíritu de insubordinación, tal como lo había mostrado Cristo Jesús.

 

En la actualidad, en la mayoría de los países del mundo, la esclavitud tal como se percibía en la época del Antiguo Testamento, y, en los tiempos del apóstol Pablo y Tito, fue abolida, pero existe una nueva forma en que el hombre se allá atado a la sujeción de un amo. En la actualidad el hombre debe sujetarse a los gobernantes, a los jefes en los puestos de trabajo, y a todo aquel que tenga un grado de autoridad sea este secular o eclesiástica. Por eso los consejos de Tito a los cristianos contemporáneos, deben ser aplicados a los cristianos en la actualidad. Los cristianos debemos sujetarnos a nuestros empleadores y mostrarles una obediencia voluntaria en todo tiempo. Debemos ser amables, y procurando siempre realizar el mejor trabajo posible. Además, debemos ser dignos de confianza, no sólo cuando somos vistos por nuestros empleadores, sino en todo tiempo, sabiendo que somos representantes de Cristo ante ellos.

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