ROCA SEGURA.

 

SALMOS 61:1 Oh Dios, ¡escucha mi clamor! ¡Oye mi oración! 2 Desde los extremos de la tierra, clamo a ti por ayuda cuando mi corazón está abrumado. Guíame a la imponente roca de seguridad, 3 porque tú eres mi amparo seguro, una fortaleza donde mis enemigos no pueden alcanzarme. 4 Permíteme vivir para siempre en tu santuario, ¡a salvo bajo el refugio de tus alas!. NTV.

 

Cuando la vida de una persona corre peligro, presurosamente busca un refugio seguro para resguardar su vida. Un lugar al que sus enemigos no puedan acceder para capturarle y herirle de muerte. En el pasado, David constantemente era objeto de persecución por parte de sus enemigos, quienes querían a toda costa darle muerte y terminar con su descendencia. En aquellos días de persecución, David para resguardar su vida, siempre acostumbraba huir lo más lejos posible de su casa. Un lugar lejos y apartado de Israel donde sus enemigos no le pudiesen encontrar.

 

En cierta ocasión en su escape para resguardar su vida, David había huido hasta los confines de la tierra. Aunque en ese lugar estaba lejos de sus enemigos, no tenía la paz que anhelaba, pues se encontraba lejos de su casa, de toda su familia y del lugar de adoración al eterno Creador. En esos momentos de tristeza y soledad, la presión de las circunstancias le estrujó su corazón y pese a la distancia que lo separaba del lugar de adoración al eterno Creador, el salmista le dirigió un profundo clamor. David estaba a salvo, pero ya no quería seguir escapando y permanecer lejos de su casa, de su familia y de la comunión con Dios.

 

El salmista en su clamor, pidió ayuda al Señor, para que Le guiara a la imponente roca de seguridad, al amparo seguro, a la fortaleza donde sus enemigos no le pudiesen alcanzar. David estaba cansado de seguir escapando, por eso, quería definitivamente ser guiado al único refugio donde permanecería a salvo permanentemente. David quería ser dirigido a la roca y esa roca era el mismísimo Señor. En esos momentos amargos de tristeza y dolor, el salmista de una vez quería permanecer cerca de Dios, Quien había sido su torre y su refugio en el pasado. David una vez más puso su confianza en el poder de Dios para ser liberado de la amenaza de sus enemigos. David a través de esta oración, expresó el deseo de desechar toda autonomía personal y afirmar su esperanza en Dios, quien era la roca, más alta que él.

 

Además en su oración, el salmista pidió que se le permitiera vivir para siempre en el santuario, ¡a salvo bajo el refugio de las alas del Señor!. Morar en el santuario del eterno Creador para siempre, es el anhelo de David, porque en ese lugar tendría un refugio seguro, fuera del alcance de sus enemigos. David tenía la certeza que al estar en el santuario permanentemente, tendría el cuidado y la protección de Dios, ya que, para el pueblo hebreo, el santuario era el lugar de morada terrenal del eterno Creador. Los seguidores de Cristo, también pueden encontrar un refugio seguro en medio de las adversidades o persecuciones, pero no en un santuario físico, sino, en la presencia misma de Dios. Ya que en sus regazos puede encontrar la protección, el cuidado y la paz para su alma.

 

Queridos hermanos, la oración de clamor expresada por David, ha venido a ser el lenguaje de clamor de miles de seguidores de Cristo, al estar atravesando por alguna aflicción, persecución, dolores de corazón y sufrimientos, porque las palabras de David, expresan muy bien lo que sienten y que de otro modo no se sabría cómo expresar. Hermanos, al igual que David, nosotros también podemos encontrar ese refugio seguro y permanecer siempre en Él. Ese refugio es nuestro amado Señor. En Cristo nosotros podemos encontrar el cuidado y la protección que necesitamos, Él tiene el poder suficiente para liberarnos de las personas que nos quieran lastimar. Acerquémonos confiadamente a Él y empecemos a vivir debajo de sus alas.

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