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Jun 15, 2022

DEBEMOS COMPARTIR LA BUENA NOTICIA.

 

El pecado, desde el momento que ingresó a este mundo, rápidamente tomó posesión de él, y aprisionó a todos los habitantes bajo sus redes, quitándoles la libertad que el eterno Creador les había otorgado en un principio. Por esta opresión, todas las personas padecen aflicciones, unas más que otras, y todas esperan pronto ser liberadas de estas opresiones. Las enfermedades, las necesidades económicas, y la injusticia, son algunas de las opresiones que tiene cautivo al ser humano, y les aparta para que puedan disfrutar de la maravillosa vida que les otorgó el Señor. Para todos los que están bajo esta opresión, hay una buena noticia, la cual nos da a conocer el apóstol Lucas en su evangelio: “El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR.” Lucas 4:8 NTV.

 

Dios al ver la opresión en la que vivían sus criaturas, ungió a su amado Hijo, y lo envió a este mundo para que los liberara de la opresión del pecado. Jesús a lo largo de su ministerio terrenal, compartió la Buena Noticia a los pobres, la Noticia del evangelio del reino de Dios. Jesús anunció a los quebrantados de corazón que la redención del pecado, era posible para los hombres, que Dios se había acercado a ellos para darles la libertad de las consecuencias del pecado. Además, Jesús liberó a los oprimidos, a los que habían sido heridos por la calamidad o pecado. Jesús con su muerte en la cruz del calvario, aseguró la libertad del pecado y la completa liberación de la calamidad o dificultades, o bien ser librados de la causa de ellas, o gracia para soportarlas. Jesús, también dio vista a los ciegos, tanto física como espiritualmente. El hombre a causa del pecado, no solo padece ceguera física, sino también ceguera espiritual, pero Cristo con su muerte, dio luz a las dos clases de ceguera que puede padecer el hombre.

 

Todos los seres humanos necesitan escuchar las buenas nuevas de Jesús, ya que sus vidas están a menudo repletas de miseria y de problemas similares a los que afrontaban los seres humanos en los tiempos de Jesús. Porque todos los hombres están bajo la opresión del pecado. Jesús fue ungido por el Espíritu de Dios, solo Él tiene el poder para liberar a los que se encuentran cautivos bajo las redes del pecado. Por eso es importante que como seguidores de Cristo, compartamos la Buena Noticia de nuestro Señor con todas las personas alrededor del mundo, para que ellas también encuentren la libertad de la opresión del pecado, sus ojos espirituales sean abiertos y puedan ver la luz de esperanza en Cristo Jesús, y puedan entregar sus vidas a Él.

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