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May 23, 2022

DEJEMOS A UN LADO EL ENOJO Y LA IRA

 

Con facilidad perdemos la paciencia con las personas que están en nuestro entorno , pues cualquier cosa que hagan o digan en contra nuestra, inmediatamente nos sacan de casillas, e impulsados por el enojo, maquinamos planes para pagarles con la misma moneda. Nosotros a pesar de conocer a Cristo, todavía no estamos en la capacidad de controlar nuestros impulsos, por eso, muchas veces nos dejamos controlar por ellos y actuamos cruelmente contra nuestro prójimo, pero una vez que pasa el enojo, meditamos en nuestras acciones y nos arrepentimos de haber actuado de ese modo. Para que no tengamos de que arrepentirnos, el salmista nos da el siguiente consejo: “¡Ya no sigas enojado! ¡Deja a un lado tu ira! No pierdas los estribos, que eso sólo trae daño.” Salmos 37:8 NTV.

 

La ira y el enojo son dos de las emociones más destructivas en el corazón del hombre. Estas emociones negativas, revelan una falta de fe en que Dios nos ama y está al timón de nuestras vidas. Ante cualquier acción o palabra ofensiva de las personas de nuestro entorno, a pesar de lo duro que sea, debemos guardar compostura, no actuar bajo el dominio del enojo, ni dejarnos llevar por la ira. Más bien debemos ser pacientes y no guardar ninguna clase de rencor contra ellas. Pues si guardamos rencor contra las personas que nos lastiman, no les afectará en nada, ni les perturbará el estilo de vida maligna que llevan. Pero el rencor albergado en nuestro corazón, si nos afectará a nosotros, porque el rencor carcome nuestro interior, nos roba la paz, nos quita el sueño, y lo más importante, nos apartará de nuestra comunión con el Señor.

 

No dejemos que nada de lo que hagan o digan los hombres en contra nuestra nos provoque a ira, resentimiento, malicia u odio, que nos roben la paz y nuestra comunión con nuestro Señor. Pues si nos permitimos que estas actitudes nos dominen, ellas nos pueden conducir a palabras y hechos violentos. Entonces nosotros nos volveríamos los ofensores. Por eso, ante cualquier malicia de los hombres en contra nuestra, no nos airemos, ni nos enojemos, más bien, dejemos todo en las manos de Dios, Él pagará a cada uno en conformidad a sus obras.

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