Jesus Is Life

ROMPAMOS DEFINITIVAMENTE CON EL PECADO

ROMPAMOS DEFINITIVAMENTE CON EL PECADO
Después de muchos años de llevar una vida de servicio consagrada a Dios, un gran número de cristianos caminamos confiados que nuestra obediencia es total al Señor. ¿Pero será que en realidad andamos en obediencia a Dios?. ¿Será que con asistir a la iglesia y servir a Dios en varios ministerios lo estaremos obedeciendo en todo? El escritor del siguiente proverbio nos da las pautas para que sepamos si nuestra obediencia es total a Dios. “Los que obedecen a Dios aborrecen la maldad. Yo aborrezco a la gente que es orgullosa y presumida, que nunca dice la verdad ni vive como es debido”. Proverbios 8:13 TLA.
Asistir a la iglesia regularmente y servir a Dios con los dones y talentos que se nos ha dado, no son suficientes para decir que somos en realidad obedientes a Dios. Para demostrar nuestra obediencia total a Dios, aparte de congregarnos y servir en la iglesia, nosotros debemos aborrecer la maldad, tal como nuestro Señor la aborrece. ¿Y qué significa aborrecer la maldad? Significa que nosotros debemos apartarnos por completo del pecado, apartarnos de todo lo que no le agrada a Dios. Debemos vencer las tentaciones de enorgullecernos ante los logros que obtenemos en vez de glorificar a Dios.
Debemos evitar ser presumidos y mentirosos. Si en realidad decimos que obedecemos a Dios, debemos llevar una vida en conformidad a su voluntad. Tengamos siempre esto en nuestro corazón y en nuestra mente: la obediencia a Dios y la práctica del pecado no pueden coexistir en la vida de un verdadero hijo de Dios. Si seguimos practicando el pecado, significa que seguimos tolerando la maldad en nuestro corazón, nuestra obediencia no es total a Dios. Rompamos definitivamente con el pecado y comprometámonos por entero a llevar una vida de total obediencia a Dios.
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