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BÁLSAMO PARA EL ATRIBULADO

Mar 1, 2022
BÁLSAMO PARA EL ATRIBULADO.
JOB 16:1 Entonces Job volvió a hablar: 2 Ya escuché todo esto antes, ¡qué consejeros tan miserables son ustedes! 3 ¿Nunca dejarán de decir más que palabrería? ¿Qué los mueve a seguir hablando? 4 Si ustedes estuvieran en mi lugar, yo podría decir lo mismo. Podría lanzar críticas y menear mi cabeza ante ustedes. 5 Sin embargo, yo les daría palabras de ánimo; intentaría aliviar su dolor. NTV.
Cuando las personas se encuentran en medio de una aflicción, anhelan escuchar unas palabras de ánimo y confort. Palabras que consuelen y hagan olvidar el dolor que atraviesan. Cuando Job se encontraba en medio del dolor y el tormento, los amigos de Job lo visitaron, pero no resultaron ser lo que Job necesitaba en esos momentos de tristeza y dolor, porque ellos, no habían llevado palabras para confortarle, ni tampoco palabras para animarle a seguir adelante con su esperanza de que llegarían días mejores de la mano del eterno Creador.
Durante los primeros siete días de su visita, los amigos no pronunciaron palabra alguna para confortar a su amigo, durante ese tiempo habían permanecido en silencio, aumentando así la desolación interior que Job estaba sintiendo. Cuando alguien recibe una visita de un amigo, espera escuchar algunas palabras que les aliente y les motive a desahogarse, contándoles el dolor interno que están sintiendo. Pero los amigos de Job con su silencio, no habían permitido a Job desahogarse, ni tampoco habían permitido compartir su dolor. Una visita de los amigos como de Job, sería mejor que ni siquiera se asomaran a la puerta, pues en un momento de dolor, un amigo se necesita para compartir los pesares y aliviar la carga emocional, no para que permanezcan en silencio como un mueble más de la casa.
Pasado los siete días, los amigos de Job empezaron a hablar, pero no palabras para animar y confortar a su amigo, sino palabras recriminatorias incesantes de una manera que resultaba pomposa y poco compasiva. En vez de consolar a su amigo, discutieron con él despiadadamente. Le dijeron una y otra vez: tú estás sufriendo mucho porque has pecado en gran manera contra Dios. Job rechazó el análisis de la situación que hicieron sus amigos y se defendió llamando a ellos: consejeros miserables. Solo los miserables se aprovechan de la desgracia de otros para causar más daño y dolor.
En su defensa Job también añadió: Si ustedes estuvieran en mi lugar, yo podría decir lo mismo. Podría lanzar críticas y menear mi cabeza ante ustedes. Un corazón vengativo y lleno de odio, podría actuar de la misma manera que estaban actuando los amigos de Job, pero Job no tenía el corazón de sus amigos, por eso les dijo: si ustedes estuviesen pasando por una desgracia similar a la mía yo les daría palabras de ánimo; intentaría aliviar su dolor, en vez de hacer que se sintieran peor. Una diferencia básica entre la aplicación de la palabra de Dios por medio de Job y la de sus amigos, es que Job conocía y apreciaba la gracia divina, mientras que sus amigos tenían una aplicación de la palabra de Dios estrictamente basada en la ley.
Queridos hermanos, la visita a un amigo atribulado es para confortarle y darle palabras que le animen; palabras que intenten aliviar el dolor que pueda estar sintiendo, y no para hacerle sentir peor de lo que se encuentra. Hermano, si usted en algún momento tiene que visitar a un amigo que esté sufriendo, no sea como los amigos de Job. Por eso, antes de expresar palabras, póngase en el lugar de su amigo, y bajo la sabiduría de Dios, exprese palabras que ayuden al atribulado a tener una esperanza futura. Exprese palabras que le conforten y calme el dolor que pueda estar sintiendo. En su visita, sea ese bálsamo que necesita su amigo para calmar el dolor y el sufrimiento.
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