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EL SUICIDIO NO ES UNA OPCIÓN

Feb 10, 2022

EL SUICIDIO NO ES UNA OPCIÓN.

JOB 3:11 ¿Por qué no nací muerto? ¿Por qué no morí al salir del vientre? 13 Si hubiera muerto al nacer, ahora descansaría en paz; estaría dormido y en reposo. 23 ¿Por qué dar vida a los que no tienen futuro, a quienes Dios ha rodeado de dificultades? 24 No puedo comer a causa de mis suspiros; mis gemidos se derraman como el agua. 25 Lo que yo siempre había temido me ocurrió; se hizo realidad lo que me horrorizaba. 26 No tengo paz ni tranquilidad; no tengo descanso; sólo me vienen dificultades. NTV.

Hoy en día, hay muchas personas que atraviesan dificultades en sus vidas, personas que se encuentran postradas, paralíticas o que sufren enfermedades incurables, personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, personas que de una u otra forma han visto sus esperanzas destrozadas, sienten el deseo de no haber existido, el deseo de nunca haber venido a este mundo. Pues de tanto sufrimiento, sienten que solo han venido a este mundo para sufrir. Job, el hombre que había sido alabado por el Señor, ¡ante tanto sufrimiento deseó no haber nacido!.

Job, había permanecido tranquilo confiando en el Señor al perder sus posesiones, a sus hijos, y al ser quebrantado en su salud, pero esa fortaleza física y espiritual poco a poco fueron decayendo. El dolor de su carne empezó a afligirle más y más cada día. En medio de su sufrimiento, expresó abiertamente su lamento por su existencia, pues las llagas del cuerpo no le permitían recostarse para descansar y renovar fuerzas, tampoco había podido comer, ni beber, los gemidos de dolor se habían hecho más constantes, la enfermedad de la piel le había robado toda la paz.

En su desesperanza, Job lamentó no haber muerto al nacer, pues pensaba que, si hubiese muerto al nacer, se hubiera liberado de sufrir de las aflicciones que estaba viviendo. En sus palabras de lamento, Job no reprochó a Dios por sus aflicciones, tampoco manifestó de manera tan elocuente su deseo de muerte. Ni tampoco pensó en el suicidio como un escape para liberarse de sus aflicciones. Dios es el Dador y el Sustentador de la vida y el hombre no puede actuar contra la providencia de Dios en este orden de cosas. La verdad de esta afirmación se pone bien de manifiesto en la parte siguiente de su lamentación.

Job no estaba lamentándose por pequeñeces, Job tenía motivos más que suficientes para lamentar no haber muerto al nacer, pues estaba atravesando un profundo dolor, no solo en la carne por la enfermedad, sino también en el alma, porque la memoria de la muerte de sus hijos todavía estaba presente. Quejarse continuamente por pequeñeces evidencia una personalidad egocéntrica. Pero no quejarse cuando la tragedia golpea puede ser un síntoma de negación más que de fe. Lamentarse en medio de circunstancias tan trágicas no es una falta de espiritualidad, ni un síntoma de rebeldía contra los designios del eterno Creador.

Queridos hermanos, Job al igual que la mayoría de nosotros, tenía miedo de que las aflicciones llegaran a su vida, pero los temores de Job se hicieron realidad. Las tragedias llegaron una tras otra a la vida de Job, le quitaron la alegría, la paz, la tranquilidad, no tuvo más descanso en su ser, sino dolor y sufrimiento. Hermanos, al igual que Job, en algún momento de nuestras vidas, tendremos que enfrentarnos a lo que más tememos. Tendremos que enfrentar diversas aflicciones en nuestro camino hacia la vida eterna. Aflicciones ya sea en nuestra propia carne o en nuestros sentimientos. En esos momentos de aflicción, nunca pensemos en el suicidio como un escape o una solución. Mas bien, tengamos esto muy presente; que en medio de cualquier aflicción, siempre tendremos a nuestro amado Señor con nosotros, dándonos la fortaleza necesaria para vencer la afición y seguir adelante, honrando y glorificando a nuestro amado Creador.

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