Devocional

PARTICIPES DE LA OBRA

PARTICIPES DE LA OBRA.
NEHEMÍAS 3:1 Entonces Eliasib, el sumo sacerdote, y los demás sacerdotes comenzaron a reconstruir la Puerta de las Ovejas. La dedicaron y colocaron las puertas, levantaron la muralla hasta llegar a la Torre de los Cien, la cual también dedicaron, y hasta la Torre de Hananeel. 2 Trabajaron junto a ellos personas de la ciudad de Jericó, y más allá de ellos estaba Zacur, hijo de Imri. NTV.
Alrededor del mundo, un gran número de cristianos piensan que la obra del servicio en el cuerpo de Cristo, es específicamente trabajo de los pastores, ancianos, diáconos y líderes ministeriales. Con esta errónea forma de pensar, se aislan de las diferentes tareas propias de una congregación, dejando con todas las tareas de la iglesia, a los pastores y líderes ministeriales. El trabajo de la obra de Dios requiere el esfuerzo de todos y así lo entendió el pueblo hebreo en el pasado. Cada una de las familias y clanes de Israel aportaron sus esfuerzos para reconstruir las puertas y los muros de la ciudad del rey David.
Después de una evaluación profunda de la situación en que se encontraban las puertas y los muros de la ciudad. Nehemías preparó y organizó todo con mucho cuidado la restauración de la ciudad. Designó a cada una de las familias de Israel, para que reconstruyeran una parte de las murallas y las puertas. Cada familia tuvo su propia área y responsabilidades claramente delineadas. El trabajo fue organizado de tal manera para que todo el muro sea reconstruido simultáneamente. Nehemías optó por este método para que el trabajo se terminara lo más pronto posible y frustrar así los intentos de intromisión de los enemigos de Israel.
En la antigüedad, los muros eran la primera defensa contra los ataques de los enemigos.  Jerusalén era una ciudad grande, y debido a que muchos caminos convergían allí, se requerían muchas puertas. Las puertas eran una de las partes más esenciales de las fortificaciones de los reinos.  Estas puertas no eran simplemente puertas instaladas en los muros, más bien eran torres fuertes y techadas que contenían varias casetas adentro. Los muros que estaban a cada lado de estas pesadas puertas de madera eran más altos y más gruesos para que los soldados pudieran hacer guardia y defenderlas en contra de cualquier ataque. En los tiempos de Nehemías, la ciudad de Jerusalén estaba sin defensa, ya que los muros de la ciudad estaban en ruinas debido a los ataques realizados por el imperio babilónico muchos años atrás. Para Nehemías era primordial reconstruir los muros y dar protección a los habitantes de Jerusalén.
El sumo sacerdote, y los demás sacerdotes fueron los primeros en comenzar con los trabajos de reconstrucción de los muros y las puertas de la ciudad. Ellos con su ejemplo, animaron a todo el pueblo para que participen con entusiasmo en los trabajos de reconstrucción. Los líderes espirituales no solo deben guiar de palabra, sino por medio de la acción. La puerta de las Ovejas era la puerta que se usaba para meter las ovejas a la ciudad y llevarlas al templo para los sacrificios. Nehemías hizo que los sacerdotes repararan esta puerta y la correspondiente sección del muro, respetando el área de interés de los sacerdotes a la vez que enfatizaba la importancia de la adoración.
Queridos hermanos, una vez que los trabajos de reconstrucción de las puertas y los muros de la ciudad iniciaron, todos los ciudadanos de Jerusalén hicieron su parte en la enorme obra de reconstrucción. De manera similar, el trabajo de la iglesia requiere del esfuerzo de cada miembro para que el cuerpo de Cristo funcione con eficacia. Hermanos, el Espíritu Santo derramó de sus dones en cada creyente, por eso, nadie tiene escusas para no participar en la obra de Dios. Recuerde, usted es parte importante del cuerpo de Cristo, por eso debe buscar un lugar para servir a Dios y comenzar a contribuir en la expansión del reinado de nuestro amado Señor.
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