Devocional

2 REYES 14

ORGULLO Y VANAGLORIA.

8 Cierto día, Amasías envió mensajeros al rey Yoás de Israel… para transmitirle un desafío: ¡Ven y enfréntate conmigo en batalla!. 9 … el rey Yoás de Israel respondió a Amasías, rey de Judá… 10 Es cierto que has derrotado a Edom y estás muy orgulloso de eso, pero ¡confórmate con tu victoria y quédate en casa! ¿Para qué causar problemas que sólo te traerán calamidad a ti y al pueblo de Judá?. 11 Sin embargo, Amasías no le hizo caso; entonces Yoás, rey de Israel, movilizó a su ejército contra Amasías… 12 El ejército de Israel venció de manera aplastante a Judá… NTV.

Yoás monarca del reino del norte había contratado soldados para tener mayor poderío militar, pero estos soldados habían incursionado en los territorios del reino del sur sin solicitar la debida autorización del monarca Amasías. Esta intromisión ocasionó malestar en el monarca, quien a su vez expulsó de Judá a los soldados del ejército de Yoás. Años más tarde, Amasías orgulloso por su victoria en contra de los edomitas, propuso vengarse de Israel por las acciones alborotadoras que habían ocasionado los soldados de Yoás en años anteriores. Con este fin, envió un mensajero invitando a Joás rey de Israel a que saliera con su ejército para pelear, porque estaba seguro de que su ejército era más fuerte. El comunicado de Amasías a Yoás, no era una cordial invitación para comparar la fuerza de los ejércitos, más bien el comunicado enviado, era una declaración de guerra contra el reino del Norte.

El monarca del reino del norte ante la terrible invitación, trató de persuadir a su homólogo del reino del sur, para que no atacara su reino a través de una parábola, en la cual el cardo le hacia una petición impertinente al cedro. Yoás comparo al ejército de Judá con un cardo, una planta irritante y sin valor alguno. Y al ejército de Israel lo comparó con un majestuoso cedro. A través de esta parábola, Yoás quiso dar a entender a Amasías en el sentido de que estaba sobrestimando su poder e importancia, y que no debía ir a la guerra contra Israel, para no quedar aplastado.

Amasías con los humos subidos por la victoria contra Edóm, rehusó escuchar la advertencia enviada por el rey de Israel, y dirigió a su ejército al lugar de la batalla para enfrentarse a Yoás. El monarca, erróneamente confiaba en el poder de su ejército, sin pensar que la victoria sobre Edóm, fue gracias a la ayuda del eterno Creador. Las personas que confían en sus propias fuerzas en vez de confiar en la del Señor, no tendrán la victoria sobre sus enemigos.

Yoás marchó contra Judá, lo derrotó rápidamente y capturó a Amasías en Bet-semes, al oeste de Jerusalén. Mantuvo a Amasías como su prisionero, y gracias a eso, pudo entrar en Jerusalén sin luchar. Además, destruyó una parte del muro de Jerusalén, y se llevó algunos tesoros del palacio y del templo del eterno Creador, también se llevó algunos rehenes judíos a Samaria. Con la destrucción de una parte del muro, la ciudad santa quedó indefensa contra los ataques de Samaria y de otros enemigos del norte. Yoás aseguró el buen comportamiento del rey en Jerusalén.

Queridos hermanos, la victoria de Judá sobre Edóm, provocó que los humos de esa victoria, subieran a la cabeza de Amasías, quien lleno de orgullo y vanagloria, llevó a su ejército a una guerra innecesaria, obteniendo una derrota aplastante en manos del ejército del reino del norte. Muchas veces, el orgullo y la vanagloria, hacen que las personas sean insensibles a las advertencias, y van en busca de problemas innecesarios. Hermanos, ante los logros que podamos obtener en cualquier área de nuestras vidas, no debemos permitir que el humo de esos logros se nos suba a la cabeza, pues si lo hacemos corremos el peligro de vanagloriarnos y de menospreciar la acción de Dios en nuestros logros. Recuerde, no sea imprudente, escuche las advertencias, no busque complicaciones innecesarias para su vida.

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