Devocional

2 REYES 7

FE Y ESPERANZA.

1 Eliseo le respondió: ¡Escucha el mensaje del SEÑOR! Esto dice el SEÑOR: “Mañana, a esta hora, en los mercados de Samaria, tres kilos de harina selecta costarán apenas una pieza de plata y seis kilos de grano de cebada costarán apenas una pieza de plata”. 2 El funcionario que atendía al rey le dijo al hombre de Dios: ¡Eso sería imposible aunque el SEÑOR abriera las ventanas del cielo! Pero Eliseo le respondió: ¡Lo verás con tus propios ojos, pero no podrás comer nada de eso! NTV.

Cuando el ejército arameo sitió el reino del norte, la población quedó incomunicada, nadie podía salir ni entrar a la ciudad. Las puertas del reino se habían cerrado por completo para que el ejército enemigo no pueda ingresar a tomarse la ciudad. Sitiada el reino, las provisiones poco a poco llegaron a agotarse por el hambre que gobernaba en el reino, algunos llegaron a asesinar a sus hijos y a comerlos. El hambre estaba acabando con el reino del norte. El rey y sus funcionarios atrincherados en el palacio, empezaron a culpar a Eliseo por la terrible suerte que estaban corriendo, ya que semanas antes cuando tuvieron la oportunidad de asesinar a una cuadrilla del ejército enemigo, Eliseo lo impidió e hizo que el rey preparara un gran banquete para ellos, y los dejara en libertad para que regresen a sus hogares.

En esos momentos de tensión, el profeta Eliseo recibió un mensaje del Eterno Creador, la cual transmitió a todos los que estaban en el palacio. Eliseo profetizó la liberación por parte de Dios, prometió que al día siguiente el kilo de flor de harina y de cebada se venderían a precios muy bajos en la puerta de Samaria. Indicando de esa manera que al día siguiente acabaría el hambre en el reino y que el sitio quedaría levantado. Al escuchar esta profecía, el funcionario que atendía al rey puso en duda la capacidad del Señor de proveer alimento en el plazo de un día.

Cuando surgen los problemas en la vida de las personas, por lo general la fe y la esperanza son las primeras en perderse. Pues ven a los problemas como gigantescos obstáculos que no van a poder atravesar. Las personas sin fe y esperanza, cuando alguien les da una luz de esperanza para vencer los problemas, cierran sus mentes a la incredulidad. El oficial del rey, había perdido totalmente la fe y la esperanza de que alguien pueda socorrerles, pues había pasado muchos días y el ejército enemigo no cedía en sus intenciones de destruir el reino. Mientras los enemigos no los liberara no había manera que los alimentos puedan ingresar al reino. Por eso no creyó en las palabras de Eliseo.

El oficial con su incredulidad, ofendió al eterno Creador, y el profeta Eliseo predijo que el funcionario sería testigo del milagro prometido, pero que no comería nada del alimento. Las promesas de Dios son reales y verdaderas, pero a pesar de esa veracidad, hay muchos cristianos que, a pesar de conocer la palabra de Dios, dudan en el cumplimento de las promesas hechas por el Señor, por esa duda albergada en sus corazones, no reciben el cumplimento de esas promesas a pesar de presentar plegarias a Dios. En un corazón lleno de dudas, Dios no dará respuesta a sus peticiones.

Queridos hermanos, el oficial que se burló de la predicción de la victoria y de la comida en abundancia para el reino del norte alcanzó a ver la bendición, pero murió sin recibirla. Hermanos, Al igual que el oficial, muchas veces ante las necesidades, dudamos del poder de Dios para proveernos y satisfacer nuestras necesidades. Ante cualquier necesidad a pesar de que nuestra fe puede estar débil o sea muy insignificante, debemos rechazar el escepticismo acerca de la provisión de Dios para nosotros. Cuando nuestros recursos se están acabando y nuestras dudas están creciendo, recuerde que Dios puede abrir las ventanas de los cielos para derramar de sus bendiciones.

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