Devocional

2 REYES 6

DIOS SIEMPRE PROTEGE A SUS SIERVOS.

14 Así que una noche, el rey de Aram envió un gran ejército con muchos caballos y carros de guerra para rodear la ciudad. 15 Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados. ¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? gritó el joven a Eliseo. 16 ¡No tengas miedo! le dijo Eliseo. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! 18 Cuando el ejército arameo avanzó hacia él, Eliseo rogó: Oh SEÑOR, haz que ellos queden ciegos». Entonces el SEÑOR los hirió con ceguera, tal como Eliseo había pedido. NTV.

El ejército sirio comandados por su rey, asolaba el reino del norte con incursiones guerrilleras, tratando de apoderarse de algunas de las ciudades fronterizas. El monarca de Aram, trataba una y otra vez de tomar por sorpresa al ejército israelí, pero no lo lograban, pues Eliseo bajo la revelación del eterno Creador, advertía al rey de Israel para que el ejército se movilizara de sus campamentos antes de que llegue el ejército enemigo. Al no poder emboscar al ejército israelí, el rey de Aram llegó a sospechar que uno de sus hombres era un espía de Israel, pero uno de sus soldados le dijo al rey, que el informante era el profeta de Dios de los hebreos.

Cuando el rey supo que Eliseo era quién revelaba sus planes al rey de Israel, determinó capturar a Eliseo a cualquier precio. Por eso, al saber que el profeta estaba en Dotán, una ciudad no muy al norte de Samaria, envió una tropa de su ejército de a caballo y carros, y de noche sitiaron la ciudad. A la mañana siguiente, uno de los sirvientes del profeta al ver el gran número de hombres del rey de Aram rodeando la ciudad, se aterrorizó y exclamó: ¡Que vamos a Hacer! El temor del siervo de Eliseo tenía fundamentos, pues una gran tropa enemiga había sitiado la ciudad y no tenían escapatoria.

El profeta le dio ánimo a sus hombres y les dijo: nuestro ejército es más numeroso que el ejército enemigo, dicho esto, oró a Dios para que las vendas de sus ojos sean quitadas y puedan contemplar el poder del Dios viviente. Una vez que las vendas fueron quitadas, los hombres de Eliseo pudieron ver una hueste protectora de jinetes y de carros de fuego preparados para defenderles. Al igual que estos hombres, muchos cristianos cuando les sobrevienen adversidades, se sienten solos, incapaces de vencer las adversidades y se rinden con facilidad. En las adversidades, los cristianos se olvidan de que a su lado tienen al eterno Creador dispuesto para darles la victoria.

Cuando el ejército enemigo empezó a acecharles, Eliseo oró una vez más al eterno Creador para que cegara a sus enemigos. Dios escuchó la voz de su siervo y rápidamente acudió en su ayuda. El fuego santo de Dios rodeó a Eliseo mientras se dirigía hacia los sirios, y éstos fueron heridos con ceguera. A través de este hecho, el poder de Dios fue manifestado para que los hombres de Eliseo afirmaran su fe en el único Dios verdadero y tengan la certeza de que Dios cuida y protege de sus siervos.

Queridos hermanos, cuando Eliseo y sus hombres fueron sitiados por el ejército de Aram el eterno Creador envió a una cuadrilla del ejército celestial para protegerles, además hirió la vista de sus enemigos. Hermanos, cuando el poderoso enemigo trama la destrucción de los siervos de Dios, el eterno Creador los defiende por medio de sus siervos invisibles, los ángeles. “Pues el ángel del SEÑOR es un guardián; rodea y defiende a todos los que le temen. ” (Salmo 34:7). Ante cualquier peligro o adversidad, no debemos tener miedo, debemos clamar a Dios de todo corazón y el Señor abrirá los ojos de nuestro corazón a la realidad maravillosa, de que Él siempre está presente a nuestro alrededor, dispuesto para brindar su pronto socorro y darnos la victoria.

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