Devocional

1 REYES 8

DIOS SIEMPRE CUMPLE SUS PROMESAS.

2 … Salomón, de pie ante el altar del SEÑOR y frente a toda la comunidad de Israel, levantó las manos al cielo 23 y oró: Oh SEÑOR, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en el cielo ni abajo en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón. 24 Has cumplido tu promesa a tu siervo David, mi padre. Pronunciaste esa promesa con tu boca y hoy la has cumplido con tus propias manos. 26 Ahora, oh Dios de Israel, cumple esta promesa que le hiciste a tu siervo David, mi padre. NTV.

Una vez que el templo fue construido en su totalidad, de igual forma los muebles y los utensilios para las ceremonias de sacrificio, el rey Salomón, reunió a todos los líderes de las diferentes tribus de Israel y a los sacerdotes para dedicar el templo. Pero antes de que el templo fuese dedicado, el monarca hebreo, ordenó a los sacerdotes y a los Levitas llevar el Arca del pacto al templo. Pues hasta ese momento el templo magnífico de Salomón todavía estaba como un cuerpo sin vida, Dios todavía no lo había hecho su casa.

Tras las órdenes de Salomón, los sacerdotes acompañados por un coro de levitas y una banda de 120 sacerdotes que tocaban las trompetas llevaron el Arca a su lugar permanente de reposo. Cuando pusieron el Arca en el Lugar santísimo, bajo las alas extendidas de los dos querubines, Dios mostró su gloriosa presencia de una manera visible. Esa Arca era el trono de Dios, y una vez que fue colocado en su sitio, el eterno Creador descendió en una densa nube como la del Sinaí llenando todo el Templo. De esa manera, el Dios todo poderoso pasó a morar en el interior del templo.

Cuando el eterno Creador empezó a morar en su Templo, Salomón y todo el pueblo hebreo, celebraron conjuntamente las fiestas de las ramadas y la dedicación del Templo. Esta celebración se llevó a cabo en el mes de Etanim, que corresponde aproximadamente al mes de octubre del calendario romano. Para iniciar con la dedicación del templo, el monarca hebreo, descendió los escalones y se puso delante del altar en el atrio del templo. Puesto en pie, extendiendo sus manos al cielo pronunció la oración de dedicación. El extender y levantar las manos hacia el cielo era una antigua costumbre para orar, no solamente en Israel sino entre muchos pueblos de la antigüedad. La Biblia alude reiteradamente a esta costumbre.

Salomón al estar delante del altar en el atrio del templo ofreció una larga oración de consagración al Señor. El salmista declaró: ¡Oh SEÑOR, Dios de Israel!, no hay Dios como tú arriba en el cielo ni abajo en la tierra. Tú cumples tu pacto y muestras amor inagotable a quienes andan delante de ti de todo corazón. Has cumplido tu promesa a tu siervo David, mi padre. A través de esta oración, Salomón reconoció la existencia de un único Dios verdadero en todo el universo. Además, estas palabras reflejan el pensamiento monoteísta de la época de David y Salomón. Es un desconocimiento de la religión del antiguo Israel y del politeísmo del antiguo Cercano Oriente. El monarca, también reconoció que el eterno Creador, era fiel y verdadero, que cumplía todas sus promesas hechas a sus siervos, y derramaba de su amor inagotable sobre todos los que guardan en su corazón sus palabras.

Queridos hermanos, Salomón durante la dedicación del templo, reconoció la existencia de un único Dios verdadero, que cumplía sus promesas y derramaba su amor inagotable sobre sus hijos. Hermanos, el eterno Creador nunca cambia, Él fue, es y será siempre Él mismo. Por este atributo de nuestro amado Señor, nosotros podemos estar seguros de que Él cumplirá todas sus promesas hechas, tal como las cumplió en el pasado. Si usted quiere recibir esas promesas, y su amor inagotable, debe empezar a llevar una vida que le agrade a Él. Debe guardar en su corazón, su palabra, obedecerla y andar en sus caminos de todo corazón.

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