Devocional

1 REYES 3

DESEOS.

5 … el SEÑOR se le apareció a Salomón en un sueño y Dios le dijo: ¿Qué es lo que quieres? ¡Pídeme, y yo te lo daré! 6 Salomón contestó: Tú mostraste fiel amor hacia tu siervo David, mi padre… Hoy sigues mostrándole tu fiel amor al darle un hijo que se siente en su trono. 7 Ahora pues, SEÑOR mi Dios, tú me has hecho rey en lugar de mi padre David, pero soy como un niño pequeño que no sabe por dónde ir. 9 Dame un corazón comprensivo para que pueda gobernar bien a tu pueblo, y sepa la diferencia entre el bien y el mal… 10 Al Señor le agradó que Salomón pidiera sabiduría. NTV.

Dentro de las fabulas y cuentos clásicos narradas a lo largo del mundo, existe un cuento llamado: «La lámpara de Aladino». Este cuento, narra la existencia de una lámpara mágica, en el cual vive un genio capaz de cumplir tres deseos a la persona que logre liberarlo de esa lámpara . Si usted encontrara una lámpara mágica y el genio le dice que usted puede pedir un solo deseo, ¿Qué deseo le pediría?. De seguro la mayoría de las personas, si se encontraran en una situación similar, pedirían tener una gran fortuna. En el pasado, el rey Salomón, no se encontró con una lampara mágica, ni con un genio mágico, pero sí se encontró en la maravillosa situación de poder pedir un deseo, y el deseo que él pidió fue la sabiduría.

En cierta ocasión, cuando el monarca hebreo se encontraba en la ciudad de Gabaón, el eterno Creador se le apareció en un sueño, y le dio la oportunidad de pedir un deseo. El eterno Creador estaba dispuesto a cumplir cualquier anhelo que pudiera tener Salomón en su corazón. Salomón, antes de hacer su petición, reconoció el favor que había recibido del Señor. Reconoció el amor, la fidelidad, la gracia y la misericordia de Dios para levantarlo como rey de su pueblo, a pesar de su falta de madurez y conocimiento para poder dirigir de la mejor manera el reino. Salomón cuando fue coronado tuvo alrededor de veinte años. A esa edad carecía de experiencia y habilidad para la administración de justicia. Gobernar no implicaba solo controlar sino saber administrar la vida cotidiana del pueblo. Por eso ante el ofrecimiento de Dios, él confesó abiertamente su falta de capacidad y experiencia para ser rey.

Cuando se le dio la oportunidad de tener lo que deseara más en el mundo, Salomón pidió sabiduría, un corazón entendido para poder guiar bien al pueblo y para tomar decisiones correctas en conformidad a la voluntad de su Creador. Esta petición agradó al Señor, y le fue concedida, junto con riquezas y gloria, así como larga vida, si Salomón anduviere en obediencia a Dios. Salomón descubrió lo que muchos otros han experimentado desde entonces; a saber, que Dios no sólo respondió a su oración, sino que aumentó los dones generosamente. Hoy en día Dios ofrece a cualquiera de sus hijos el don más grande que pudieran pedir, el Señor Jesucristo en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Queridos hermanos, Salomón ante el ofrecimiento del Señor, pidió sabiduría para llevar a cabo su trabajo como gobernante del pueblo hebreo. El monarca no pidió a Dios que hiciera el trabajo por él, más bien, él pidió las herramientas necesarias para poder hacer su trabajo en conformidad a la voluntad de su Señor. Hermanos, al igual que en el pasado, el eterno Creador está dispuesto a conceder el anhelo de nuestro corazón, siempre y cuando nuestros anhelos estén en conformidad a su santa voluntad. Al igual que Salomón, pidamos a nuestro amado Señor sabiduría y entendimiento para poder llevar adelante la obra que el Señor nos ha encomendado. No pidamos a Dios que haga por nosotros lo que Él quiere hacer a través de nosotros. Pidamos las herramientas que necesitamos para llevar el evangelio a todo el mundo.

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