Devocional

1 SAMUEL 27

EL DESALIENTO.

1 Pero David seguía pensando: «Algún día Saúl me va a atrapar. Lo mejor que puedo hacer es escapar y vivir entre los filisteos. Entonces Saúl dejará de buscarme en el territorio israelita, y por fin estaré a salvo. 2 Así que David tomó a sus seiscientos hombres y fue y se unió a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat. 3 David y sus hombres, junto con sus familias, se establecieron allí con Aquis en Gat. David llevó consigo a sus dos esposas: Ahinoam de Jezreel y Abigail, la viuda de Nabal de Carmelo. 4 Pronto le llegó a Saúl la noticia de que David había huido a Gat, así que dejó de perseguirlo. NTV.

¿Qué hace usted cuando las cosas empiezan a irle mal, cuando la vida parece larga y dura y se cansa de luchar?. Si todavía no ha pasado por esos duros días, ciertamente esos días llegarán en algún momento sin que lo espere. Las personas que no han recibido a Jesucristo en sus corazones, esperan que los cristianos no se depriman nunca, ni aún en momentos más difíciles, pero la realidad es que incluso un hombre de Dios como David conoció tiempos de profundo desaliento y en los que deseaba ver, días más brillantes; David se cansó de la vida y de vivir constantemente como fugitivo, escondiéndose de Saúl.

David desde el momento que las mujeres habían entonado la canción: “Saúl mató a sus mil y David a sus diez mil”, Vivió en una constante persecución por el monarca de Israel, el cual celoso por la fama de David entre sus compatriotas, quería asesinarlo y así ser el único exaltado entre su pueblo. Además, Saúl sabía que el eterno Creador había desechado su descendencia para que ocupen el trono de Israel, y ungido a David para que sea el próximo monarca del pueblo hebreo. Asesinando al ungido de Dios, Saúl quería conservar el trono para su descendencia.

La presión de estar huyendo constantemente de un lugar a otro, a un paso de la muerte, al final tuvo su efecto en David. A pesar de la protección milagrosa del Señor, la fe de David tuvo un lapsus. Perdió de vista el hecho de que Dios le había prometido que iba a ser el próximo rey de Israel, Jonatán se lo había confirmado, lo mismo hizo su esposa Abigail y hasta el propio Saúl lo había reconocido con estas palabras: “Más justo eres tú que yo. … yo me doy cuenta de que tú has de reinar.” Pero David cansado de las persecuciones dudaba, y negaba todas esas confirmaciones.

Gobernado por la duda y el desaliento, David comenzó a buscar soluciones humanas a sus problemas. Esa era su idea al buscar refugio en tierras filisteas. David en su interior pensaba: “Saúl no se atreverá a buscarme allí, y al fin podré descansar.”. Así, David decidió abandonar Judá y trasladarse a filistia, con sus 600 guerreros, sus esposas y las familias de sus hombres, finalmente se refugió en Gat, donde estaría a salvo de las intrigas y persecuciones del rey de los hebreos. Saúl al enterarse de que David se había refugiado en tierras filisteas dejó de perseguirlo, pues su ejército no era lo bastante fuerte para invadir el territorio filisteo. Además, la amenaza inminente del trono de Saúl desaparecía mientras David permaneciera fuera del país.

Queridos hermanos, David agobiado por la persecución de Saúl, decidió solucionar su situación, refugiándose en tierras filisteas lejos del dominio del monarca hebreo. David dudó de las promesas de Dios y buscó soluciones humanas, llegando a morar en tierras desechadas por el eterno creador. Hermanos, las circunstancias adversas tienen maneras de torcer nuestra visión a veces. El peligro inminente muchas veces oscurece las promesas de Dios y nos hacen dudar del cumplimiento de esas promesas en nuestras vidas. Si en algún momento le atrapa las aflicciones, no desfallezca, sea valiente, aférrese fuerte a las promesas de nuestro amado Creador.

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