Devocional

1 SAMUEL 22

PARANOIA.

6 Las noticias de su llegada a Judá pronto alcanzaron a Saúl. 7 ¡Escuchen bien, hombres de Benjamín! les gritó Saúl a sus oficiales al oír las noticias. ¿Acaso ese hijo de Isaí les ha prometido a cada uno de ustedes campos y viñedos? ¿Les ha prometido a todos hacerlos generales y capitanes de su ejército? 8 ¿Es por eso que han conspirado contra mí? Pues ninguno de ustedes me avisó cuando mi propio hijo hizo un pacto solemne con ese hijo de Isaí. Ni siquiera sienten lástima por mí. ¡Imagínense! ¡Mi propio hijo incita al hijo de Isaí para que me mate, tal como está tratando de hacer hoy mismo! NTV._*

La paranoia son trastornos mentales que se caracteriza por dar forma a los delirios. Esta enfermedad mental se caracteriza por la aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados, junto a una personalidad bien conservada, sin pérdida de la conciencia. Los delirios de persecución son típicos de la paranoia, ya que, reconocen todo tipo de indicios en lo que los rodea, y llegan a la conclusión de que existe una conspiración en su contra. En el pasado, el monarca de Israel expresó un comportamiento paranoico, pues tubo una tendencia a creer que todo el reino estaba en su contra, conspirando con David para asesinarlo.

Bajo la dirección del eterno Creador, David y su pequeño ejército de cuatrocientos hombres se dirigieron a la región de Judá. Esta noticia, pronto llegó a oídos del monarca de Israel, y al saber que junto a David se encontraban cuatrocientos hombres que lo apoyaban, la locura de los celos se apoderó de él. Empezó acusando a sus más cercanos colaboradores y a su propia escolta de simpatizar con el enemigo. Les preguntó si David les recompensaría tan generosamente como él había hecho hasta esos momentos,

Saúl sufría de paranoia, veía complot en su contra cuando no había. Sospechaba que su propio ejército estaba conspirando en su contra bajo el mandato de David. El monarca les culpó de haber guardado información en cuanto al pacto solemne que su hijo Jonatán había hecho con David. Saúl también acusó a sus siervos de complicidad con Jonatán en la fuga de David, apelando a su interés personal y a las posiciones que ocupaban en su servicio como la base para que apoyaran su régimen

La paranoia también llevó al monarca de Israel a victimizarse ante su servidumbre, les culpó de no haberse condolido de él, pues Saúl se imaginaba que sus sirvientes al igual que su ejército, estaban al tanto de los planes maléficos de su hijo en su contra. Saúl se imaginaba que Jonatán era quien estaba incitando a David para que lo asesinaran. La paranoia de Saúl era tal que alucinaba que David le acechaba oculto en algún lugar cercano para asesinarlo.

Queridos hermanos, los celos de Saúl lo llevaron a una paranoia incontrolable, pues el monarca de Israel donde quiera que miraba, veía una conspiración en su contra. Culpó a su propio hijo de ser el principal cabecilla de ese complot, e incitaba a David para que lo asesinara. La causa de la paranoia de Saúl fue debido a su desobediencia a las órdenes explicitas del eterno Creador. Saúl por su desobediencia fue rechazado como gobernate perpetuo de la nación hebrea y fue remplazado por David. Por eso, Saúl cuando veía a David veía la amenaza a su reinado. Hermanos al igual que Saúl, hay personas que ven conspiración donde no existe, pues sus mentes están bloqueadas para ver la realidad. Si usted conoce a una persona paranoica, no se asuste, ni se aparte de ella, trate de averiguar si esa paranoia es la consecuencia de un pecado no confesado a Dios, si es así, trate de ayudarle para que confiese ese pecado y tenga la libertad en Cristo Jesús.

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