Devocional

1 SAMUEL 21

COMPASIÓN HACIA EL PRÓJIMO.

1 David fue a la ciudad de Nob para ver al sacerdote Ahimelec. Cuando Ahimelec lo vio… ¿Por qué estás solo? le preguntó. ¿Por qué nadie te acompaña? 2 El rey me envió en un asunto privado dijo David. Me pidió que no le contara a nadie por qué estoy aquí… 3 Ahora bien… Dame cinco panes o cualquier otra cosa que tengas. 4 No tenemos nada de pan común respondió el sacerdote. Pero aquí está el pan sagrado… 6 Como no había otro alimento disponible, el sacerdote le dio el pan sagrado: el pan de la Presencia que se ponía delante del SEÑOR en el tabernáculo. Justo en ese día había sido reemplazado por pan recién horneado. NTV.

David en su huida de Saúl, buscó refugio en Nob, una ciudad sacerdotal, en esta ciudad Ahimelec, bisnieto de Elí era el sacerdote principal. Cuando apareció David, el sacerdote Ahimelec se sorprendió y le extrañó que viajara solo pues sin duda, el sacerdote no podía ignorar por completo las tensiones que había entre el monarca de Israel y David. Cuando vio a David solo tuvo sospechas de que algo podía estar pasando y le preguntó, ¿Por qué estás tú solo, sin nadie que te acompañe? David replicó que iba en una misión secreta del rey y que más tarde se encontraría con parte de su ejército. A través de esta replica, David mintió al sacerdote para protegerse de su perseguidor.

Una vez que aclaró la situación al sacerdote Ahimelec, el futuro monarca de Israel estaba con hambre y le pidió cinco panes o lo que tuviese para comer; el sumo sacerdote le explicó que no tenía pan ordinario en ese momento para ofrecerle, pero le dijo que lo único que había a mano era el pan de la propiciación, el pan sagrado empleado en el tabernáculo para la adoración al eterno Creador. Una vez a la semana en el sabat, un sacerdote entraba al Lugar Santo del tabernáculo y colocaba doce panes frescos, acabados de hornear, en una pequeña mesa. Este pan simbolizaba la presencia de Dios entre su pueblo, así como también su amorosa providencia que satisfacía su necesidad física. De acuerdo con la ley ceremonial, el pan que se reemplazaba, solamente a los sacerdotes a cargo del tabernáculo les era permitido comer.

El sacerdote Ahimelec ofreció los panes de la propiciación a David, yéndose en contra de la Ley sacerdotal ya que el pan de la propiciación era explícitamente para los sacerdotes. Sin embargo, Ahimelec puso la necesidad y la vida de David antes que la ceremonia religiosa y lo alimentó con el pan consagrado. Esto sustentaba una alta ley de compasión. Siglos más tarde, Jesús se referiría a este incidente mostrando que la Ley de Dios no debía aplicarse sin compasión. En Mateo 12:3-4, el Señor Jesús aprobó este uso ilegal del pan de la propiciación, probablemente porque había pecado en Israel y David representaba la causa de justicia. Si David hubiera estado en su lugar merecido, sobre el trono, no hubiera necesitado mendigar pan. El plan de Dios no era que la ley, la cual prohibía el uso profano del pan, prohibiera una obra de misericordia como esta. La ley más grande de Dios es hacer el bien y salvar vidas.

Queridos hermanos. el sacerdote Ahimelec fue en contra de las leyes sacerdotales al ver la necesidad de David, mostrando compasión por su prójimo. Muchas veces en las congregaciones cristianas, tratamos de aplicar los estatutos de la congregación y la biblia a raja tabla, nos olvidamos de ser compasivos con nuestros semejantes. Hermanos, debemos ser compasivos con nuestros hermanos de la congregación, si cometen alguna falta digna de amonestación, debemos individualizar cada uno de los casos al momento de disciplinarlos, es importante que apliquemos correctamente la palabra de Dios y los estatutos congregacionales.

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