Devocional

RUT 3

AFERRARSE A LA PALABRA DE DIOS.

8 Alrededor de la medianoche, Booz se despertó de pronto y se dio vuelta. Entonces se sorprendió, ¡al encountrar a una mujer acostada a sus pies! 9 ¿Quién eres? preguntó. Soy Rut, su sierva contestó ella. Extienda sobre mí el borde de su manto ya que usted es el redentor de mi familia. 10 ¡El SEÑOR te bendiga, hija mía! exclamó Booz. Muestras aún más lealtad familiar ahora que antes, pues no has ido tras algún hombre más joven, sea rico o pobre. 11 Ahora, hija mía, no te preocupes por nada. Yo haré lo que sea necesario, porque todo el pueblo sabe que eres una mujer virtuosa. NTV.

Como viudas, Rut y Noemí solo podían esperar tiempos difíciles ya que no tenían a alguien que vele por el bienestar de ellas. Además, en la cultura hebrea, no existía la equidad de género, en esta sociedad la herencia se transfería al hijo o al pariente varón más cercano, no a la esposa, por tal razón: Noemi y Rut no podían acceder a la herencia familiar de sus difuntos esposos. Noemí al enterarse de que Rut había conocido a Booz, un pariente lejano de su difunto esposo, renovó su esperanza para el futuro, pues había encontrado a alguien que las redima.

Un redentor era un pariente varón que voluntariamente asumía la responsabilidad de su familia extendida. Cuando el esposo de una mujer fallecía, la Ley dada por el supremo Creador, establecía que ella podía casarse con un hermano del esposo muerto. Pero Noemí no tenía más hijos. En ese caso, el familiar más cercano al esposo podía ser el pariente redentor y podía casarse con la viuda. El familiar más cercano no tenía la obligación de casarse con la viuda, él tenía que hacerlo voluntariamente. Si elegía no hacerlo, el siguiente pariente más cercano podía ocupar su lugar.

Noemí conocedora de las leyes de su nación, pensó en Booz como el posible redentor de Rut, y con ese fin instruyó a Rut para que actuara de acuerdo con la costumbre y la leyes israelitas. Rut siguió detenidamente las instrucciones de su suegra, se arregló con la mejor muda de ropa que tenía y fue al lugar donde solía descansar Booz en la noche. Cuando Booz se durmió, Rut sigilosamente se acercó y se acostó a sus pies. En la cultura hebrea, era común que los sirvientes se acostaran al pie de su amo y que incluso compartieran una parte de sus mantas. Rut al aplicar esta costumbre a la ley del pariente redentor, recordaría a Booz la responsabilidad de redimirla y casarse con ella.

Booz al despertar a la medianoche, encontró a Rut a sus pies. Ella le pidió que sea su pariente redentor. Booz en vez de reprenderla por los actos, le dijo que era bendita. Además, la felicito por haber buscado refugio en las leyes establecidas por el supremo Creador, antes que ir en busca de la comodidad del mundo en los brazos de hombres más jóvenes, y mejores posesionados que él. Por el comportamiento honroso de Rut, Booz le prometió que haría todo lo necesario para que ella sea redimida.

Queridos hermanos, Rut a pesar de ser extranjera en las tierras hebreas, abrazo rápidamente las costumbres y tradiciones de ese pueblo. Además, mostro dedicación para seguir las instrucciones de Noemí, cumpliendo la ley de redención establecido por el supremo Creador. En las iglesias cristianas, muchas veces las personas que recién aceptan a Jesucristo como su Señor y Salvador, muestran más dedicación en cumplir y obedecer la palabra de Dios, que los miembros que ya tiene muchos años de vida cristiana. Hermano, aunque pase años y años de nuestra vida cristiana, nunca disipemos nuestra pasión por las cosas de Dios. Recordemos que en Jesucristo tenemos un pariente redentor, quien, a pesar de ser Dios, vino a la tierra como hombre para salvarnos. Por su muerte en la cruz nos ha redimido del pecado y por lo tanto nos ha comprado para ser de su propiedad y herederos de una vida eterna en los lugares celestiales.

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