Devocional

JUECES 9.

AMBICIÓN DE PODER.

7 Cuando Jotam se enteró, subió a la cima del monte Gerizim y gritó: ¡Escúchenme, ciudadanos de Siquem! ¡Escúchenme a mí si quieren que Dios los escuche a ustedes! 16 … Ahora asegúrense de haber actuado honorablemente y de buena fe al elegir como rey a Abimelec, y de haberse portado bien con Gedeón y todos sus descendientes… 19 Si hoy han actuado honorablemente y de buena fe hacia Gedeón y sus descendientes, entonces que tengan alegría con Abimelec y que él tenga alegría con ustedes. 20 Pero si no han actuado de buena fe, ¡que salga fuego de Abimelec y consuma a los ciudadanos… NTV.

A lo largo de la historia de este mundo, muchos hombres por su ambición al poder y el dominio, han llegado a destruir sus vidas y las de sus familias. Estos hombres se han dejado enceguecer por la ambición, hasta el punto de usurpar reinos, gobiernos y naciones, asesinando a los gobiernos de turno, sin importales si esos gobiernos fuesen familiares suyos. Abimelec, por su ambición al poder, asesinó a sus medios hermanos para ser el único aspirante al gobierno de las ciudades de Israel.

Tras la muerte de Gedeón, el juez de las ciudades de Israel, su hijo Abimelec quiso ocupar el lugar de su padre, como gobernante de las ciudades israelitas. Con ese propósito en mente, fue a la ciudad de Siquem, la tierra natal de su madre, para solicitar apoyo de los moradores de esa ciudad ya que tenía un parentesco con ellos. Estos parientes eran cananeos y estarían contentos de unírsele para hacerse del gobierno de Israel. Siquem era una ciudad importante, un cruce en las rutas de comercio y un eslabón natural entre la planicie costera y el Valle del Jordán. Quienquiera que dominara Siquem tendría también dominio sobre el campo.

Abimelec para asegurarse la lealtad de los hombres de Siquem, les realizó generosos préstamos del tesoro del templo local. Además, compró una banda de rufianes amorales para que llevaran a cabo sus órdenes. Con estos hombres, Abimelec marchó a Ofra y tomó por sorpresa a sus setenta medios hermanos con excepción del menor, y allí en la casa de su padre, los mató a todos uno por uno a sangre fría sobre la misma piedra. A través de estos asesinatos, Abimelec se aseguró ser el único descendiente de Gedeón para gobernar las ciudades israelitas.

Tras la muerte de sus hermanos, Jotam, el hijo menor de Gedeón, subió a la cima del monte Gerizim y profetizó en contra de los hombres de Siquem, que habían participado en el asesinato de sus hermanos y haber coronado a Abimelec como rey de la nación. Jotam proclamó que, si las acciones de los hombres de Siquem, fueron honorables a la memoria de su padre, tengan una vida de paz y tranquilidad durante el gobierno de Abimelec. Caso contrario, si las acciones de estos hombres no fueron de buena fe, sean consumidos por el fuego de Abimelec, y Abimelec sea consumido por el fuego de los hombres de Siquem.

Queridos hermanos, El rey de las ciudades del pueblo hebreo debía ser el eterno Creador y no un hombre. Pero Abimelec quería usurpar la posición que estaba reservada exclusivamente para Dios. En su ambición mató a sus setenta medios hermanos, solo dejó escapar a su hermano menor. Hermanos, las personas ambiciosas a menudo buscan cumplir mediante métodos despiadados sus propósitos, inclusive, son capaces de tramar maldades en contra de sus familiares. La ambición no solo se da en la vida secular de las personas, pues esta ambición puede también atacar en la vida ministerial de los siervos de Dios. Analice sus ambiciones para ver si están centradas en usted mismo o en Dios. Asegúrese de buscar siempre el cumplimiento de sus deseos de una manera que Dios aprobaría. Y si en algún momento, la ambición le ataca y le hace tramar algún plan en contra de su pastor o líder ministerial, no lo ponga en práctica, resista a esa tentación. Ore a Dios para que le de la fortaleza necesaria para que pueda vencer esa tentación.

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