Devocional

JOSUÉ 21

A SU DEBIDO TIEMPO.
 
43 Así que el SEÑOR le entregó a Israel toda la tierra que había jurado darles a sus antepasados, y los israelitas la tomaron para sí y se establecieron en ella. 44 Y el SEÑOR les dio descanso en todo el territorio, tal como se lo había prometido solemnemente a los antepasados de ellos. Ningún enemigo pudo hacerles frente, porque el SEÑOR los ayudó a conquistar a todos sus enemigos. 45 Ni una sola de todas las buenas promesas que el SEÑOR le había hecho a la familia de Israel quedó sin cumplirse; todo lo que él había dicho se hizo realidad. NTV.
 
¿Cuál es su sentir cuando alguien le hace una promesa?, ¿Usted tiene la seguridad que lo cumplirán o no se hace ilusiones? Ante una promesa, la mayoría de las personas dudan de su cumplimiento, pues con regularidad las personas faltan a sus promesas, y esas faltas quedan grabadas en los pensamientos de las personas, por eso, cuando le hacen una promesa, no se hacen falsas expectativas, más bien dudan de su cumplimiento y así se les hace más fácil olvidar esa promesa si no cumplen, pero cuando ven el cumplimiento de las promesas quedan asombradas, pues no es usual entre las personas.
 
En el pasado el eterno Creador hizo una promesa a Abraham, una promesa de formar una gran nación con su descendencia, pero en ese tiempo Abraham no poseía una herencia territorial donde establecerse, pero, aun así, fue el depositario de esa promesa, la cual se cumpliría muchas generaciones después. Tras muchos años de haber establecido la promesa al patriarca, el eterno Creador había cumplido su promesa, ahora la descendencia de Abraham poseia una expansión de tierra que iba desde el monte Hermón hasta el Neguev y del Mediterráneo hasta el desierto de Arabia.
 
Para que el pueblo hebreo tome posesión de las tierras que Dios les había prometido, ellos tenían que luchar en contra de los ejércitos de esas ciudades y derrotarlos. En todas esas luchas del ejército hebreo el eterno Creador estuvo con ellos dándoles la victoria. Ningún ejército cananeo pudo hacer frente a Israel, más bien sus enemigos estaban completamente sometidos al poder del eterno Creador.
 
La mayoría de los habitantes de la tierra que no habían sido muertos servían como tributarios. Los israelitas tenían toda la tierra que podían ocupar. El Señor había cumplido su obligación en todas sus partes. Le había proporcionado a su pueblo todo lo necesario para una vida feliz y próspera. Dios no había prometido la destrucción inmediata y total de los cananeos. Deberían ser expulsados gradualmente
 
Queridos hermanos, Dios se mostró fiel al cumplir todas las promesas que le había dado a Israel. El cumplimiento de algunas de ellas tomó varios años, pero todo se cumplió. Sus promesas son cumplidas a su tiempo y no a los tiempos de los hombres. Las personas al no comprender este atributo de Dios, muchas veces se vuelven impacientes, y quieren que Dios actúe de una determinada manera, ellas desean que esas promesas sean cumplidas al instante. Hermanos, no seamos impacientes, ni nos angustiemos ante una promesa que Dios todavía no cumple en nuestras vidas. Debemos ser pacientes y mantener nuestra confianza en la fidelidad de Dios para cumplir sus promesas. Reconozcamos que los tiempos de Dios son perfectos y el cumplirá su promesa a su debido tiempo. Recordemos: El hombre edifica su fe sobre la fidelidad de Dios. Sin ella, el hombre no tiene fundamento para la confianza.

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