Jesus Is Life

JOSUÉ 6

ADVERTENCIAS.

20 Cuando el pueblo oyó el sonido de los cuernos de carnero, gritó con todas sus fuerzas. De repente, los muros de Jericó se derrumbaron, y los israelitas fueron directo al ataque de la ciudad y la tomaron. 22 Mientras tanto, Josué les dijo a los dos espías: Cumplan su promesa con la prostituta. Vayan a su casa y sáquenla de allí junto con toda su familia». 23 Entonces los hombres que habían sido espías entraron en la casa y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y a todos los demás parientes que estaban con ella. Trasladaron a toda la familia a un lugar seguro, cerca del campamento de Israel. NTV.

Los tiempos del juicio sobre Jericó habían llegado. Dios dio instrucciones a Josué, para que Israel sea el instrumento de juicio sobre este reino cananeo, pues los habitantes de este reino, vivián en una depravación total. En ese entonces, la religión cananea era más que adoración a la naturaleza y más que humanismo; era profesión abierta de fe en el sexo como lo único que salva y satisface. Esta practica se volvió una norma de vida entre los hombres y mujeres de todo el reino.

Conforme a las órdenes del Creador, a toque de los cuernos, los israelitas marcharon por seis días alrededor de la ciudad de Jericó. En cada uno de esos días, una vez por día, el ejército israelí, los sacerdotes que tocaban los cuernos, el arca del pacto, y la retaguardia muda dieron la vuelta alrededor de los muros de Jericó. Seis días en los cuales Dios estaba hablando al pueblo pecador de Jericó, para que se arrepientan de sus pecados y entreguen sus vidas al único que les podía salvar del juicio eminente sobre el reino. La voluntad de Dios es que los hombres reciban una advertencia, Él no quiere la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Dios quería ser el salvador de Jericó.

Al séptimo día llegó el término de la misericordia y la gracia del eterno Creador y en su lugar vino el juicio. La paga del pecado cayó sobre los idólatras del pueblo. Al final de la última vuelta del septimo día, Dios derrumbó las murallas que protegían a Jericó. Israel atacó y destruyó a la ciudad por completo. Hay misericordia para todo aquel que cree en la evidencia que Dios da de Sí mismo. Aun en medio de la destrucción, Dios recordará a los que le honren. El rescate de Rahab y su familia ilustra claramente estas verdades. Josué salvó la vida a Rahab. Esta mujer pagana que en días anteriores había protegido a los espías hebreos, les había protegido de la eminente muerte en manos del ejército de su reino. Además, había reconocido el poder del único Dios verdadero, el Dios que podía salvarle de la condenación que vendría sobre su reino. Rahab por medio de la visita de los espías, atendió la advertencia, creyó en las promesas, evangelizó, y se convirtió en un miembro del pueblo de Dios.

Queridos amigos, Dios es paciente y misericordioso con su creación, por eso antes de ejecutar sus justos juicios sobre los pecadores, el envía advertencias para que las personas se arrepientan de sus pecados y entreguen sus vidas a Él. Dios quería salvar a Jericó, por eso antes de destruirlo envió advertencias visibles, pero a pesar de esas advertencias Jericó no se volvió a Dios y la gracia inmerecida fue cambiada por un juicio destructor sobre el reino. Amigo, en estos momentos toda la humanidad estamos viviendo en el periodo de la gracia de Dios, gracias al sacrificio de Cristo Jesús en la cruz del calvario, pero este período de gracia llegará a su fin y será cambiada por un juicio destructor. En este juicio Dios destruirá a toda la humanidad que no aceptó la salvación que ofreció sin que nosotros la hayamos merecido. Si usted no quiere tener parte de este juicio, este es el momento para que usted acepte la salvación que Dios le esta ofreciendo. Acepte en este momento a Cristo Jesús, forme parte de uno de los hijos de Dios y libérese de la ira venidera de Dios.

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