Devocional

JOSUÉ 2

UNA FE PROFUNDA.

8 Esa noche, antes de que los espías se durmieran, Rahab subió a la azotea para hablar con ellos. Les dijo: 9 Sé que el SEÑOR les ha dado esta tierra. Todos tenemos miedo de ustedes… 10 Pues hemos oído cómo el SEÑOR les abrió un camino en seco para que atravesaran el mar Rojo cuando salieron de Egipto. Y sabemos lo que les hicieron a Sehón y a Og, los dos reyes amorreos al oriente del río Jordán… 11 ¡No es extraño que nuestro corazón esté lleno de temor! A nadie le queda valor para pelear después de oír semejantes cosas. Pues el SEÑOR su Dios es el Dios supremo arriba, en los cielos, y abajo, en la tierra. NTV.

El eterno Creador, desde el momento que encomendó a Moisés liberar a su pueblo de la esclavitud, realizó un sinfín de señales para que su pueblo aceptara a su siervo, y de la misma manera para que el faraón reconozca el poder del Dios de los hebreos. Las señales asombrosas de Dios, no se detuvieron tras la liberación del pueblo hebreo, más bien, una y otra vez el Creador manifestó su poder para cuidar, proteger y proveer a su pueblo en su peregrinaje por el desierto, además, les ayudó a vencer a los reinos que se habían opuesto darles la libertad para cruzar por sus ciudades. Estos hechos asombrosos de Dios en favor de los hebreos se difundieron rápidamente entre los pueblos y las ciudades del mundo antiguo, por eso, los ejércitos de los reinos de estas regiones, tenían miedo de enfrentarse al ejército israelí y a su Dios.

Por fin, el momento de tomar posesión de la tierra prometida había llegado, por eso, Josué envió a dos espías a Jericó, la próxima ciudad que sería tomada por Israel. Estos espías se alojaron en la casa de Rahab, la cual tenía un lugar de hospedaje. Los textos bíblicos expresan que esta mujer era una ramera, pero se debe recalcar que los términos traducidos “posadera” y “ramera” eran idénticos. Jericó era un reino corrompido, abandonado a la promiscuidad, la maldad y el pecado. Rahab vivía en medio de esta sociedad corrompida, pero a pesar de vivir en esa realidad, cuando escuchó el llamado de Dios, ella actuó, ayudó a los espías hebreos, los escondió para que no sean capturados por el ejército del reino.

Los grandes milagros y señales del Dios de los hebreos, habían llegado a los oídos de Rahab y de todo el reino de Jericó, por eso, cuando ella mantuvo una conversación con los espías hebreos, reconoció el poder del Dios hebreo. Reconoció que Él era el único Dios verdadero, Él Dios de los cielos y la tierra. La fe de Rahab en Dios, posiblemente era más profunda que la fe de muchos israelitas que habían presenciado personalmente el poder asombroso de Dios, por eso, no tuvo miedo al momento de esconder a los espías pues sabía que estaba sirviendo al único y verdadero Dios, el Dios que le podía liberar de la condenación eterna.

Queridos hermanos, Rahab por su profunda fe en el único Dios verdadero, fue digna de alabanza por todas las generaciones; y su nombre aparecería en la genealogía del Mesías. Sin ninguna duda, Dios realiza sus maravillas con aquellos que prestan atención a la revelación que Él hace de Sí mismo. Su acción revela realmente su determinación de identificarse con un nuevo pueblo. Se puso de parte de los espías contra su rey y su ciudad. Se expuso a un castigo cierto y terrible. Hermanos, nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo debe ser igual o más profunda que la fe de Rahab. Debemos demostrar esa fe a través de nuestras acciones en favor de la proclamación de la buenas nuevas de nuestro Señor Jesucristo, venciendo cualquier obstáculo o temor que se nos pueda presentar en nuestra vida de servicio a nuestro amado Creador.

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