Devocional

JOSUÉ 1

HONRAR ACUERDOS.

12 Josué reunió a la tribu de Rubén, a la tribu de Gad y a la media tribu de Manasés. Les dijo: 13 Recuerden lo que les mandó Moisés, siervo del SEÑOR… 14 … los guerreros fuertes, completamente armados, deben guiar a las otras tribus hasta el otro lado del Jordán para ayudarlas a conquistar su territorio. 16 Ellos le respondieron a Josué: Haremos todo lo que nos ordenes e iremos a donde nos envíes. 17 Te obedeceremos tal como obedecimos a Moisés. Que el SEÑOR tu Dios esté contigo tal como estuvo con Moisés. NTV.

Tras la conquista de los primeros reinos por parte de los hebreos al otro lado del río Jordán, las tribus de Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manasés, solicitaron a Moisés y a los líderes de las tribus de Israel, para tomar posesión de esas tierras, ya que esas tierras contaban con abundante pasto adecuado para la ganadería. Rubén, Gad, y Manasés, eran tribus ganaderas con manadas y rebaños, esos territorios conquistados les convenían, por eso ellos habían hecho esa petición.

Ante la petición de estas tribus, Moisés accedió a darles las tierras, pero con una condición: Moisés les dijo que todos los hombres de estas tribus aptos para la guerra debían ayudar a las demás tribus a entrar en la tierra prometida y conquistarla. Sólo después de que la tierra fuera conquistada podrían regresar a sus hogares. Estas tribus habían aceptado las condiciones de Moisés y había llegado el momento de que estas tres tribus cumplieran lo que habían acordado. Por eso cuando llego el momento, con un tono fraternal, Josué les recordó a esas tribus el acuerdo realizado con Moisés al otro lado del Jordán. Josué no trató de obligar a los hombres de esas tribus a participar de la batalla, más bien los llamó a cumplir su promesa.

Ante el llamado de Josué, los hombres de la tribu de Rubén, Gad, y la mitad de la tribu de Manasés ofrecieron su lealtad, le respondieron; nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos a dondequiera que nos mandes, y cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento que muera. Le juraron esta obediencia y lealtad a Josué, y añadieron la oración: que el Señor tu Dios esté contigo, y las alentadoras palabras: solamente que te esfuerces y seas valiente.

Aquellos hombres que un día prometieron cumplir el convenio con Moisés, ahora estaban listos para obedecer a su nuevo líder, estaban listos a sacrificar sus intereses personales y sus comodidades y aun a arriesgar sus vidas por el bienestar común de toda la nación. Es evidente que Israel era una sola familia del pacto que gozaba de las promesas de Dios. Cada tribu de Israel estaba determinada a cumplir su propia promesa en bien de toda la nación.

Queridos hermanos, la respuesta de las dos tribus y media de Israel, nos muestran cómo un siervo de Dios debe respaldar a sus líderes, cuando ellos caminan en conformidad a la voluntad del Creador. Josué por su lealtad a Dios no sólo gozó del ánimo del Señor, sino también gozo del apoyo firme de parte del pueblo que él dirigía. Hermanos, si nosotros en algún momento hicimos una promesa de servicio en nuestras congregaciones, nuestras promesas deben seguir vigentes a pesar de que el líder o el pastor ya no esté en nuestra congregación, pues nuestras promesas no le hicimos a un hombre en particular, nuestras promesas le hicimos a Dios, y por ende debemos apoyar a la nueva persona que Dios eligió para liderar la congregación.

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