Devocional

DEUTERONOMIO 32

ROCA DE LA SALVACIÓN.

14 Lo alimentó con yogur de la manada y leche del rebaño, y también con la grasa de los corderos. Le dio de los mejores carneros de Basán y cabras, junto con el trigo más selecto. Bebiste el vino más fino, elaborado con el jugo de las uvas. 15 Pero Israel pronto engordó y se volvió rebelde; ¡el pueblo aumentó de peso, se puso gordo y relleno! Entonces abandonó a Dios, quien lo había creado; se burló de la Roca de su salvación. 17 Ofreció sacrificios a demonios, los cuales no son Dios, a dioses que no conocían, a dioses nuevos … 18 Descuidaste la Roca que te engendró; te olvidaste del Dios que te dio la vida. NTV.

Muchos cristianos en los primeros días de su vida cristiana se muestran fervientes ante el Señor. Empiezan a involucrarse en las diferentes actividades de la iglesia. Asisten puntualmente a todas las reuniones sin falta, pues tienen presente en sus corazones de dónde el Señor les rescató, y les dio una nueva vida. Pero con el pasar de los años, ese fervor va decayendo en los cristianos, poco a poco se van olvidando del Dios que los rescató, y descuidan por completo a su salvador.

El Señor cuidó a Israel durante todo el viaje de Egipto a Canaán. Le cuido como una persona guarda la niña de sus ojos. La niña es la pupila del ojo, debido a que la pupila es una parte delicada del ojo, que se daña con facilidad y es esencial para la visión, por eso las personas la protegen a toda costa. Así el Señor protegió a Israel de todo peligro. Dios, acompañó a Israel como el águila que excita su nidada. Un águila madre traslada a su hijo a un lugar menos peligroso. De la misma forma. el Señor viajó con ellos, les trasladó del lugar de su esclavitud en Egipto al lugar donde sería su morada. Además, durante el peregrinaje por el desierto, el Señor guió a Israel como el pastor guía y alimenta a sus ovejas.

Los israelitas no tenían excusa para abandonar a Dios, pues en Él lo habían tenido todo, nada les había faltado a pesar de encontrase lejos de las ciudades peregrinando por el Desierto. Dios los había protegido como un pastor bondadoso. Los había guardado como una persona protege la pupila de su ojo. Había sido el protector que los rodeaba, como una mamá águila que protege a sus pichones. Pero a pesar de todo esto, Israel una y otra vez se mostró rebelde ante su Creador.

Las abundantes bendiciones que había recibido el pueblo hebreo de las manos de Dios, hicieron que pronto ellos se olvidaran de honrarlo y glorificarlo, se olvidaron de que el Señor era su proveedor. Ante la prosperidad el pueblo se reveló en contra de su Creador, y empezaron a ofrecer sacrificios a los dioses paganos de la región, olvidándose por completo al Dios de la vida. Al igual que el pueblo hebreo, muchos cristianos cuando encuentran la prosperidad financiera pronto se olvidan de Dios, pronto se olvidan que las cosas que poseen, provinieron de las manos dadivosas del Señor. Los cristianos no ofrecen cultos o sacrificios a los dioses paganos como el pueblo hebreo, pero si ponen en primer lugar a sus posesiones y relegan a Dios de sus vidas.

Queridos hermanos, Dios por su gran amor, comparte sus bendiciones con cada uno de nosotros, nos da prosperidad para que no padezcamos necesidades y nos olvidemos de Él. Hermanos, ante las bendiciones abundantes, no debemos descuidar nuestra relación con nuestro Señor. Mas bien debemos buscar más del Él. Debemos estrechar aún más nuestra relación, agradeciéndole por todas las bendiciones que día tras día nos otorga. Debemos preocuparnos en las cosas que a Él le agradan, caminar en sus caminos, y servirle de todo corazón. Porque Dios, es la roca de nuestra salvación.

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