Devocional

DEUTERONOMIO 25

PESOS Y MEDIDAS JUSTAS.

13 Usa balanzas exactas cuando tengas que pesar mercadería, 14 y que tus medidas sean completas y legítimas. 15 Así es, usa siempre pesas y medidas legítimas para que disfrutes de una larga vida en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. 16 Todo el que engaña con pesas y medidas falsas es detestable a los ojos del SEÑOR tu Dios. NTV.

Desde la antigüedad, el hombre ha buscado diversas formas de aprovecharse del prójimo, a través del uso de las artimañas. Una de esas artimañas se empleaba en el comercio, para modificar las balanzas y las medidas a su favor. Esta clase de prácticas todavía se puede ver en algunos mercados y lugares donde se practica el comercio informal. En el pasado, el eterno Creador instruyó a los israelitas para que practiquen la honestidad al momento de comercializar sus productos dentro y fuera de la nación.

En las ciudades y reinos del mundo antiguo, no existía un ente regulador para controlar el comercio, por eso, la mayoría de los clientes estaban a merced de los comerciantes, los que con facilidad podían manipular el empleo de las medidas y pesas a su favor. El comerciante mayorista defraudaba a sus clientes llevando dos piedras en su bolsa, una liviana para comprar sus bienes y otra más pesada para venderlos, de igual forma usaba medidas desiguales, pero siempre para su conveniencia. Esto no era ignorado, aunque los tipos reales para las pesas y medidas fueron establecidos recién en la época del rey David.

En la actualidad, a pesar de que existen entes reguladores del comercio en las ciudades, los comerciantes no han dejado de estafar a sus clientes, pues los seres humanos por su condición pecaminosa, han buscado y siguen buscando diferentes formas de engañar los controles y las regularizaciones. Con este propósito, utilizan tecnologías cada vez más sofisticada sólo para desarrollar maneras más ingeniosas de estafar al prójimo.

El Creador ordenó a su pueblo para que emplee pesas y medidas exactas al momento de comprar o vender mercancías a su prójimo. Dios ordenó a su pueblo practicar la honestidad. Pues el empleo de una balanza o medidas adulteradas lo consideró como una falta grave ante su presencia. Muchas personas en la actualidad, piensan que adulterar en un miligramo la balanza o en un milímetro las medidas no es algo grave, pero ante el Señor es una abominación digna de toda condenación. “El Señor abomina el peso falso; pero la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1). Además, el Creador reprendió a su pueblo por medio de su profeta Miqueas: “¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que sea detestable?, ¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?” (Miqueas 6:10-11).

La obediencia a estas ordenanzas dadas por el Creador, traerían grandes bendiciones sobre el pueblo, serían prosperados en la tierra que estaban a punto de heredar. Dios tiene grandes promesas para todos los que obedecen sus palabras. Él quiere derramar sus bendiciones sobres sus hijos, quiere que disfruten de una larga vida de tranquilidad, lejos de toda condenación.

Queridos hermanos, la sola educación en valores no es la respuesta para que la humanidad aprenda a vivir en la honestidad que Dios espera, la transformación en valores solo se dará después de que el Espíritu Santo cambie el corazón de las personas, solo así podrán llevar una vida distinta en conformidad a la demanda de Dios. Hermanos, es momento de que ajustemos nuestras balanzas y nuestras medidas, es momento de que empecemos a practicar la honestidad en todos los ámbitos de nuestras vidas, solo así podremos encontrar el favor de nuestro amado Creador.

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