Devocional

DEUTERONOMIO 20

TRATADOS DE PAZ.

10 Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, primero debes ofrecer condiciones de paz a sus habitantes. 11 Si aceptan las condiciones y te abren las puertas, entonces todos ellos quedarán obligados a servirte haciendo trabajos forzados, 12 pero si no quieren hacer la paz y se preparan para luchar, deberás atacar la ciudad. 15 Estas instrucciones sólo se refieren a las ciudades lejanas, no a las de las naciones que ocupan la tierra donde estás a punto de entrar. NTV.

A lo largo de la historia de la humanidad, la mayoría de las conquistás de las tierras, se han dado a través del uso de las armas. Ningún pueblo, reino o nación estaba dispuesto a ceder sus territorios de manera voluntaria, pues las tierras les pertenecían y era el lugar de su morada. El pueblo hebreo antes de tomar posesión de la tierra prometida, era un pueblo nómada, pues no tenían un lugar al cual llamar hogar, por eso el eterno Creador prometió darles una posesión, un territorio para que formen su nación. Las tierras que ellos iban a heredar estaban ocupadas por diferentes pueblos, por eso, para poseer esos territorios ellos tendrían que usar las armas.

El eterno Creador instruyó a su pueblo para que no siempre utilicen las armas para tomar posesión de una nueva tierra. El Señor ordenó a su pueblo para que antes de atacar un nuevo pueblo, debían enviar una comitiva para que firmen un tratado de paz con el gobernante de ese pueblo. El tratado debía ser en favor del pueblo hebreo, pues ellos eran los que marchaban para conquistar el pueblo. Los pueblos con los cuales los hebreos podían firmar los tratados de paz, eran pueblos que estaban alejados de la región de Canaán.

Los pueblos alejados de la región de Canaán no estaban bajo el juicio de destrucción total por parte de Dios, por eso, ellos podían acceder a una firma de un tratado de paz con Israel para no ser destruidos en batalla. Si el pueblo estaba de acuerdo para firmar el tratado de paz, el pueblo se convertiría en vasallo de Israel, entonces los habitantes se convertían en súbditos voluntarios. No obstante, si la oferta de paz era rechazada, Israel tenía que sitiar y tomar el pueblo, matando a los hombres y tomando posesión del resto de las personas y animales como botín de guerra.

En la antigüedad, cuando un pueblo rechazaba la oferta de paz, el ejército del pueblo invasor, rodeaba el pueblo y lo encerraba dentro de sus propias murallas. Mientras las reservas de comida y agua se agotaban, las tropas que estaban fuera del pueblo se ocupaban en abrir una brecha en las paredes y atacar a los habitantes del pueblo. En la actualidad estas estrategias de sitiar, todavía son empleadas por algunos ejércitos del mundo.

Queridos hermanos, La presentación de la guerra como una institución sagrada suena extraña a los oídos cristianos y sin embargo, satura la historia entera del pueblo hebreo. Su Dios era un Dios de guerra y cuando Israel salía a la batalla, Dios los dirigía y les daba la victoria. Dios autorizaba la guerra en contra de una nación, siempre y cuando Él había determinado el juicio en contra de esa nación, caso contrario Israel debía firmar un tratado de paz sin llegar a una guerra. Hermanos, en el pasado Dios permitió a Israel batallar en contra de una nación, pues esas batallas tenían propósitos divinos. En la actualidad ninguna guerra que se da en el mundo tiene propósitos divinos, estas guerras son las consecuencias de los deseos perversos de los gobernantes de las naciones para mostrar su poderío y autoridad ante el mundo.

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