Devocional

DEUTERONOMIO 3

UNIDAD EN CRISTO

18 En aquel tiempo, les di la siguiente orden a las tribus que iban a vivir al oriente del Jordán: “Por más que el SEÑOR su Dios les haya dado esta tierra como propiedad, todos sus hombres de guerra deberán cruzar el Jordán delante de sus hermanos israelitas, armados y listos para ayudarlos; 20 Una vez que el SEÑOR les haya dado seguridad a los demás israelitas como ya lo ha hecho con ustedes y cuando ellos tomen posesión de la tierra que el SEÑOR su Dios les da del otro lado del río Jordán, entonces todos ustedes podrán volver aquí, a la tierra que les he dado”. NTV.

El pueblo hebreo en su peregrinaje a la tierra prometida, fueron conquistando las ciudades que estaban en su paso al oriente del Jordán, actuando como un pueblo unificado bajo la dirección de Moisés. En cada una de las batallas que Israel libró en contra de los reinos y ciudades, el Creador estaba con ellos dirigiéndolos hacia la victoria. Una vez conquistado los territorios, los habitantes de esas regiones fueron exterminados tal como el Creador les había ordenado. Las regiones conquistadas eran fértiles en pastos y adecuados para la ganadería.

Una vez que todo el territorio oriental del jordán fue conquistado, el sacerdote Eleazar, Josué y los jefes de las tribus de Israel, bajo la petición de la tribu de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés, repartieron esas tierras entre las tribus solicitantes de acuerdo al número de clanes censados en el segundo censo ordenado por el Creador. Tras esta repartición, la tribu de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés, renunciaron heredar las tierras que estaban al otro lado del río Jordán,

Antes de darles como posesión las tierras que estaban al oriente del Jordán, Moisés, les recordó sus obligaciones a la tribu de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés. Que tenían que ayudar a las otras tribus a recibir sus heredades al oeste del Jordán, así como habían cooperado con ellos en la conquista de la región oriental. Moisés les dijo que sus mujeres, hijos y ganados podían permanecer en su heredad recientemente adquirido; pero los hombres no quedarían libres de su obligación hasta que sus hermanos hubieran entrado en posesión de su herencia.

Como respuesta a las palabras de Moisés, los jefes de la tribus de Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés, le aseguraron a Moisés que todos los hombres aptos para la guerra se armarían e irían con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que el resto de las tribus entraran en posesión de sus herencias, mientras sus hijos se quedan en ciudades fortificadas. Además, le aseguraron a Moisés que no regresarían a sus casas hasta que cada uno de los hijos de Israel tome posesión de su heredad.

Queridos hermanos, el pueblo hebreo conquistó las tierras al oriente del Jordán como una sola nación y en esa misma unidad, Moisés deseaba que su pueblo siguiera adelante conquistando las tierras que estaban al otro lado del Jordán. La unidad que Moisés deseaba de su pueblo, no era una simple unidad para la batalla, Moisés deseaba que su pueblo trabajara como un solo cuerpo en una consideración espiritual. Hermanos, en la actualidad existen un sinfín de denominaciones cristianas evangélicas, cada una está trabajando por su lado, pero Jesucristo no tuvo en su mente que sus siervos trabajaran dispersamente, por eso, en su oración sacerdotal oró para que su pueblo trabaje como uno solo; “Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo estoy en ellos, y tú estás en mí. Que gocen de una unidad tan perfecta que el mundo sepa que tú me enviaste y que los amas tanto como me amas a mí”. Juan 17:21-23. Bajo la petición de nuestro amado Señor, es momento de que los cristianos empecemos a trabajar en esa unidad. Para que así el mundo reconozca que somos un solo cuerpo que glorifica a Jesucristo.

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