Devocional

DEUTERONOMIO 1

OBEDIENCIA A DIOS

19 … tal como el SEÑOR nuestro Dios nos ordenó, partimos del monte Sinaí y cruzamos el inmenso y terrible desierto… y nos dirigimos hacia el territorio montañoso de los amorreos. Al llegar a Cades-barnea, 20 les dije: “Han llegado al territorio montañoso de los amorreos, el cual el SEÑOR nuestro Dios nos da. 21 ¡Miren! El SEÑOR ha puesto esta tierra delante de ustedes. Vayan y tomen posesión de ella como les dijo el SEÑOR en su promesa… 26 Sin embargo, ustedes se rebelaron contra la orden del SEÑOR su Dios y se negaron a entrar. 46 Por eso se quedaron en Cades por mucho tiempo. NTV.

El pueblo hebreo después de haber sido liberado de la esclavitud de Egipto, fue conducido a Horeb, uno de los montes en el extremo sur de la península de Sinaí. En aquel lugar, el eterno Creador había dado una serie de instrucciones a Moisés para que los trasmitiera a todos los israelitas. Después de que el Señor les había dado sus leyes y mandamientos, ordenó al pueblo proseguir con su viaje hasta su futura morada al oriente del río Jordán. Este territorio era un valle profundo y angosto, que se extiende desde el mar de Galilea hacia el sur al golfo de Ácaba y al nororiente de África.

Desde el monte Sinaí hasta la tierra prometida era un viaje de once días a pie, pero los israelitas tuvieron que peregrinar cuarenta años en el desierto antes de entrar y tomar posesión de su nueva morada. No fue la distancia lo que se interpuso entre ellos y la tierra prometida. Fue la condición de sus corazones. El propósito de Dios era más profundo que simplemente trasladar a un gran grupo de personas a una nueva tierra. El Creador los estaba preparando para que vivieran en obediencia a Él, una vez que llegaran a tomar posesión de las tierras.

Al estar a pocos kilómetros de la tierra prometida, Moisés hizo una recapitulación a su pueblo, de los acontecimientos ocurridos hasta ese momento. Moisés comenzó recordándoles del pacto que Dios hizo con ellos en el monte Sinaí. Les recordó que junto con este pacto, vino el conocimiento y la responsabilidad que debían cumplir ante su Creador. Israel en su camino a la tierra prometida, debía cumplir con sus responsabilidades y obedecer a su Creador en todo, pero Israel hizo todo lo contrario, constantemente se rebeló contra las órdenes de Dios, y por causa de una de estas rebeliones no tomaron posesión inmediata de la tierra prometida y tuvieron que peregrinar por casi cuarenta años en el desierto.

Israel estando a las puertas de Canaán, desobedeció a Dios y no tomó posesión de esas tierras, debido a lo cual Dios los llevó a peregrinar por el desierto por alrededor de cuarenta años, período en el cual morirían todos aquellos que dudaron en tomar posesión de las tierras que Dios les había entregado. Por medio del peregrinaje, Dios enseñó a los israelitas quién era Él : el Dios viviente, el Líder de la nación. También les enseñó quiénes eran ellos: una raza caída, pecadora, pronta para la rebelión y la duda.

Queridos hermanos, muchos veces los cristianos nos comportamos como los israelitas, nos rebelamos constantemente en contra de las ordenanzas de nuestro Señor. Gracias a estas rebeliones, no recibimos las bendiciones que Dios quiere derramar sobre nuestras vidas. Hermanos, Dios quiere derramar sus bendiciones en nuestras vidas, pero para acceder a esas bendiciones, nosotros debemos obedecer y dar cumplimiento a cada una de sus ordenanzas descritas en las escrituras. Si queremos recibir esas bendiciones, es momento de que empecemos a vivir en conformidad a su santa voluntad.

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