Devocional

NÚMEROS 34

LIMITES TERRITORIALES.

13 … Moisés les dijo a los israelitas: Este territorio es la patria que se repartirá por sorteo sagrado entre ustedes. El SEÑOR ordenó que la tierra sea repartida entre las nueve tribus y media restantes. 14 Las familias de las tribus de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés ya recibieron sus porciones de tierra 16 Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: 17 El sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun, son los hombres designados para repartir las porciones de tierra entre el pueblo. 18 Además, recluta a un líder de cada tribu para que los ayude con la tarea. NTV.

El cumplimiento de las promesas de Dios al pueblo hebreo estaba más cerca de cumplirse. Israel a las puertas de Canaán podía ver la extensión que tendría su futura nación. Acampaba pacientemente esperando las órdenes del Creador para entrar en batalla con los pueblos cananeos y tomar posesión de esas tierras. En esa espera, el eterno Creador mostró a Moisés los límites de la herencia que estaban por poseer. Estos límites debían ser respetados por todo el pueblo hebreo y no usurpar los territorios que Dios no les había dado.

El territorio que el eterno Creador había escogido para dar en herencia al pueblo hebreo, era un territorio estratégico, ya que era el centro del comercio del mundo antiguo. Era también el campo de movilización para muchos ejércitos. Es claro que el Creador al entregar esas tierras como posesión a los israelitas tenía propósitos futuros. Dios quería que todo el mundo antiguo se enterara de su existencia, de su poder y protección a los que le reconocen como el único Dios verdadero. Además, lo utilizaría para extender el evangelio del Mesías que vendría. Con la guía de Dios, desde la tierra dada a los hebreos su Palabra se extendió por todas partes.

Una vez que Moisés conoció los límites de la nación hebrea, informó de esos límites a toda la nación, para que todo ese extenso terreno sea repartido equitativamente entre el pueblo. De esta parte de la herencia, las familias de las tribus de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés ya no la recibirían, ya que ellos ya habían recibido sus porciones de tierra al otro lado del Jordán. En esta repartición, Moisés ya no estaría presente, ya que el Creador como castigo por su rebeldía le prohibió la entrada a la tierra prometida, Moisés fallecería antes de que el pueblo tomara posesión de la herencia.

El Creador escogió a Josué como sucesor de Moisés. Josué estaría a cargo de repartir las tierras conjuntamente con el sacerdote Eleazar, más un líder de cada una de las doce tribus de Israel. El territorio debía ser distribuido por sorteo en presencia de los líderes seleccionados, además; el Señor estaría presente guiando todo este proceso de repartición. De esta forma, no habría oportunidad para que surgieran los celos. Nadie se podía quejar de injusticia o favoritismo. Cada familia podía considerar su herencia como un regalo del Señor.

Queridos hermanos, En la actualidad hay muchas personas movidas por la codicia, no respetan los linderos de sus propiedades, por eso, a pesar de conocer bien los límites de sus propiedades, descaradamente poco a poco van traspasando sus límites, moviendo simuladamente los linderos a su favor. El Creador no quería que su pueblo obrara de esa forma, por eso, antes de que las tierras de Canaán fueran repartidas entre las nueve tribus y media restantes, mostró los límites a todos los hebreos para que la respetaran. Hermanos, respetemos los límites de nuestras propiedades, no las traspasemos, ni movamos los linderos que las limitan. Seamos agradecidos con la herencia que Dios nos ha dado y no codiciemos los bienes de los demás.

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