Devocional

NÚMEROS 30

PROMESAS DE SERVICIO.

2 un hombre que hace un voto al SEÑOR o una promesa bajo juramento, jamás deberá faltar a su palabra. Tiene que cumplir exactamente con lo que dijo… 3 Si una mujer joven hace un voto al SEÑOR o una promesa bajo juramento, mientras todavía vive en la casa de su padre, 4 y su padre se entera del voto o de la promesa y éste no se opone, entonces todos sus votos y todas sus promesas siguen en pie. 5 Sin embargo, si su padre… se niega a darle permiso… quedarán anulados todos sus votos y todas sus promesas. El SEÑOR la perdonará porque su padre no le permitió cumplirlos. NTV.

A menudo las personas en diferentes circunstancias realizan promesas. Algunas personas, antes de realizar sus promesas, primero analizan la situación para no quedar mal o pasar por mentiroso. Pero hay otras personas que prometen sin tomar en cuenta la situación y lo que acarrea el cumplirlas, estas personas a la larga, terminan por no cumplir lo que prometieron hacer. Las promesas para el eterno Creador eran muy importantes, y Él demostró esa importancia cumpliendo con cada una de sus promesas hechas a los patriarcas del pueblo hebreo. Dios había cumplido a cabalidad con sus promesas hechas en el pasado.

El pueblo hebreo estaba a las puertas de entrar a la tierra prometida, y es entonces que el eterno Creador, ordenó a Moisés recordar al pueblo hebreo sobre la importancia de cumplir con cada una de sus promesas hechas. Ya que en los tiempos del antiguo testamento una promesa verbal valía como una firma de contrato por escrito. En ese tiempo la palabra de una persona era tan valiosa como una firma y esas promesas se tenían que cumplir tal cual lo había prometido.

Para el pueblo hebreo el servicio a Dios no era algo impuesto, cada hombre o mujer voluntariamente podía realizar su voto de servicio. En estas promesas, una persona se imponía una cierta disciplina o propósito mediante el cual quería servir al Señor. Estos votos voluntarios eran adicionales a cualquiera de las leyes e instrucciones que formaban parte de las ordenanzas del Señor para todos los hijos de Israel.

Para hacer que un voto fuera más obligatorio, se daba una ofrenda junto con él. Nadie era forzado por ley a hacer un voto; pero una vez que se hacía, se tenía que cumplir. El romper un voto significaba una confianza perdida y una relación rota. En la actualidad, la confianza todavía sigue siendo la base de las relaciones de los cristianos con Dios y con los demás. Así que una promesa rota en la actualidad, es igualmente dañina como lo era en los días de Moisés.

Los hombres y las mujeres podían hacer este voto de servicio a Dios, pero el voto de las mujeres estaba condicionado a la aprobación de la cabeza del hogar. Si la mujer era joven su voto debía ser aprobado por su padre, y si estaba casada debía ser aprobado por su marido. Si la cabeza del hogar no aprobaba el voto de la mujer, ese voto o promesa quedaba nula y no estaba obligada a cumplirla. En el caso del hombre no necesitaba la aprobación para seguir adelante con su voto de servicio.

Queridos hermanos, en el pasado, las promesas hechas al Señor se tenían que cumplir con toda seriedad. Debía llevar a cabo todo lo que había prometido y no cumplir sus promesas a medias. Una promesa cumplida a medias era considerada como una promesa rota. En la actualidad, algunos cristianos realizan promesas de servicio al Señor, pero cuando llega el momento de servir, lo realizan a medias o de mala gana. Esta clase de servicio a Dios no le agrada. El Creador no se complace con el servicio de estos cristianos. Hermanos, si nosotros hemos prometido servir a Dios, empecemos a cumplir nuestras promesas. Sirvamos a nuestro amado Señor de todo corazón y con todo nuestro ser, solo así llegaremos a complacer a nuestro Creador.

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