Devocional

NÚMEROS 27

ENTRENAR A OTROS.

15 … Moisés le dijo al SEÑOR: 16 Oh SEÑOR… Por favor nombra a un nuevo hombre como líder de la comunidad. 17 Dales a alguien que los guíe dondequiera que vayan y que los conduzca en batalla, para que la comunidad del SEÑOR no ande como ovejas sin pastor. 18 El SEÑOR le respondió: Toma a Josué, hijo de Nun, en quien está el Espíritu, y pon tus manos sobre él. 19 Preséntalo al sacerdote Eleazar ante toda la comunidad y públicamente encárgale que dirija al pueblo. 20 Entrégale de tu autoridad para que toda la comunidad de Israel lo obedezca. NTV.

Cada vez más el pueblo hebreo estaba cerca de entrar a la tierra prometida, tierras que fueron prometidas a sus antepasados. Dios estaba cerca de cumplir su promesa a Abraham. Israel por fin tendría un lugar para establecerse como nación. Mientras más se acercaba el día para que Israel de una vez se establezca, también se acercaba el día del deceso de su líder, pues Moisés por su rebelión en contra del eterno Creador no ingresaría con su pueblo a heredar la tierra prometida.

Cierto día, el Creador le ordenó a Moisés que subiera a la cima del monte y observara la tierra de Canaán. La tierra que el pueblo hebreo heredaría para establecerse como nación. A pesar de que a Moisés el eterno Creador no le iba a permitir entrar en la tierra prometida, le concedió el privilegio de admirar todo el territorio que su pueblo heredaría. Al contemplar todo el territorio cananeo, Moisés sabía que no iba a poder pisar la tierra donde fluía leche y miel, pero estaba seguro de que Dios estaba por entregar esas tierras a su pueblo.

Después de contemplar todo el territorio cananeo, Moisés pidió a Dios que escogiera de entre todos los israelitas a su sucesor. Un hombre que fuese capaz de dirigir los asuntos internos y externos del pueblo, uno que además de guiarlos en la batalla, pudiera estar al tanto de sus necesidades. Moisés no deseaba solo un reemplazo para él, Moisés deseaba a alguien bien capacitado para liderar y que sea temeroso de Dios para que guíe de la mejor manera los destinos de su pueblo. Muchas personas desean ser líderes. Algunas tienen gran capacidad para alcanzar su meta, mientras que otras se interesan profundamente en la gente que tienen a su cargo. Un buen líder tiene que estar orientado tanto a sus metas como a su gente.

El Creador atendió la petición de su siervo Moisés y escogió a Josué como su sucesor, el próximo líder para guiar los destinos de Israel. Josué ya tenía una medida del Espíritu de Dios que le había sido derramada cuando se seleccionaron los setenta ancianos, pero todavía faltaba nombrarlo líder en una ceremonia apropiada. Entonces el pueblo lo iba a reconocer como tal. Una vez que Josué fue seleccionado como su sucesor, Moisés le asignó diversas tareas para facilitar la transición a su nueva posición. Moisés también indicó claramente al pueblo que Josué tenía la autoridad y la capacidad para conducir a la nación.

Queridos hermanos, Moisés al saber que Josué sería su sucesor, lo entrenó y lo preparó para que estuviese listo para tomar las riendas de la dirección del pueblo hebreo tras su partida. Hermanos, dentro del ministerio cristiano no debe haber envidias, por eso, si alguno de nosotros estamos en una posición de liderazgo ministerial, debemos entrenar a otros a fin de que puedan hacerse cargo de los deberes ministeriales en el caso de que nos ausentáramos repentinamente de la congregación, o para cuando llegue el momento de entregar la posta de nuestros ministerios a siervos más idóneos preparados para la obra ministerial. Mientras tengamos la posibilidad de hacerlo, sigamos el modelo que Moisés utilizó para entrenar a Josué.

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