Devocional

NÚMEROS 20

DOS GOLPES.

7 … el SEÑOR le dijo a Moisés: 8 Tú y Aarón tomen la vara y reúnan a toda la comunidad. En presencia de todo el pueblo, háblale a la roca y de ella brotará agua… 9 … Moisés… Tomó la vara del lugar donde se guardaba en la presencia del SEÑOR. 10 Luego él y Aarón mandaron a llamar al pueblo a reunirse frente a la roca… 11 … Moisés levantó su mano y golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a chorros… 12 … el SEÑOR les dijo a Moisés y a Aarón: ¡Puesto que no confiaron lo suficiente en mí para demostrar mi santidad a los israelitas, ustedes no los llevarán a la tierra que les doy!. NTV.

Después de peregrinar errantes por el desierto por casi cuarenta años, los hebreos se reunieron de nuevo en Cades. En este lugar, el pueblo ya había acampado hace cuarenta años, pero por su desconfianza en el poder del Creador, tuvieron que salir de ese lugar y seguir errantes en el desierto, hasta que la generación que desconfió en el Creador muriera. Con su llegada nuevamente a Cades, el pueblo hebreo nuevamente estaba a las puertas de heredar los territorios que Dios había prometido a sus antepasados.

Una vez en Cades, entre el pueblo hebreo surgió un problema tan familiar, no había suficiente agua para saciar la sed de todo el pueblo y la sed de sus animales. Por esta escasez de agua, el pueblo comenzó nuevamente a quejarse amargamente ante Moisés y Aarón, les reprocharon por haberles sacado de las tierras de Egipto, les acusaron de que serían los causantes de la muerte de todo el pueblo. Los hebreos a pesar de haber visto una y otra vez el poder de Dios para proveerles para sus necesidades, se olvidaron nuevamente que Dios estaba en medio de ellos y que les podía satisfacer una vez más sus necesidades.

Ante las nuevas quejas, Moisés y Aarón acudieron al tabernáculo, a la presencia del Señor. Ante esta nueva demanda, el Creador procedió en misericordia y bondad, dio nuevas instrucciones a sus siervos. Les ordenó tomar la vara que se encontraba en el lugar santo, que reuniese a todo el pueblo al frente de la peña, y hable a la peña para que brote agua de su interior. A través de este milagro, el Creador manifestaría su misericordia, poder y gloria, a esta generación, puesto que esta generación no había presenciado la magnificencia de su poder.

Dios había dicho a Moisés que hablara a la peña para que brote agua; sin embargo, Moisés la golpeó, no sólo una vez, sino dos veces, a pesar de eso, Dios mostró su poder y de la peña brotó suficiente agua para saciar la sed de todos los hebreos y la sed de sus animales. Moisés y Aarón no siguieron fielmente las instrucciones dadas por el Creador, fueron desobedientes al golpear la peña para que brote agua, pero esa desobediencia no repercutió en las necesidades del pueblo, Dios sació por completo la sed de su pueblo.

Queridos hermanos, la desobediencia de Moisés y Aarón, trajo consecuencias funestas a la vida de estos dos siervos de Dios. Como castigo el Creador no les permitiría el ingreso a la tierra prometida. Moisés y Aarón dirigieron por muchos años al pueblo hebreo, tolerando las constantes quejas, reproches y rebeliones, pero a pesar de todo ese sufrimiento y esfuerzo, se quedaron en las puertas de la tierra prometida, por no seguir fielmente las instrucciones del Creador. Hermanos, al iniciar nuestra vida ministerial muchos nos esforzamos por cumplir fielmente los mandamientos de nuestro amado Señor, pero con el pasar de los tiempos, muchas veces nos agotamos, y dejamos de seguir fielmente las instrucciones descritas en la Biblia, anteponemos nuestros pensamientos en la forma de servir a nuestro Señor. Cuando anteponemos nuestros pensamientos, ponemos al margen la palabra de Dios y nos convertimos en desobedientes y merecedores de su castigo. Para no ser castigados como Moisés y Aarón, no nos desviemos de las instrucciones de Dios, cumplamos fielmente hasta la muerte lo que nos dicta su bendita palabra.

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