Devocional

NÚMEROS 18

HERENCIA ETERNA.

20 El SEÑOR le dijo a Aarón: Ustedes, los sacerdotes, no recibirán ninguna asignación de tierra ni porción de terreno entre el pueblo de Israel. Yo soy tu porción y tu asignación. 21 En cuanto a la tribu de Leví, tus parientes, los recompensaré por su servicio en el tabernáculo. En lugar de una asignación de tierra, les daré los diezmos de toda la tierra de Israel. 22 De ahora en adelante, ningún israelita, con excepción de los sacerdotes o los levitas, podrá acercarse al tabernáculo. Si alguien se acerca, será declarado culpable y morirá. NTV.

La mayoría de las personas son ambiciosas por naturaleza, por eso, en su sano juicio, no renunciarían a cobrar una jugosa herencia, por lo contrario, por todos los medios tratarán de hacerse con ella. Por una herencia, muchas familias han quedado enemistadas eternamente, pues con frecuencia, la ambición por poseer los bienes materiales, suelen ser más fuertes que los lazos familiares que los unen. La ambición, nubla la mente de las personas y no les permite comprender, que los bienes materiales son pasajeros y no perdurarán para siempre. Pero hay una herencia que no es pasajera, una herencia a la cual una persona ambiciosa jamás podrá acceder. Esta herencia es el eterno Creador.

Dios prometió a Abraham, que toda su descendencia heredaría un territorio para formar una gran nación, esa promesa estaba cerca de cumplirse, Cerca de que los hebreos, tomen posesión como herencia de Dios las tierras de la región de Canaán. Esta herencia terrenal, Dios no la dispondría para toda la descendencia de Abraham, pues una parte de esa descendencia heredaría al mismísimo Creador. Las personas, luchan por obtener las herencias terrenales, las herencias pasajeras, y dejan a un lado la herencia eterna, la herencia que más debe ser anhelada, dejan a un lado de sus vidas al eterno Creador.

Dios le dijo a Aarón, que toda su descendencia no tendría parte de la herencia de las tierras de Canaán, de las tierras donde fluía leche y miel, le dijo: Yo seré su herencia, su porción, su asignación. A través de esta disposición, los levitas serían los únicos privilegiados de servir a Dios. El resto de las tribus de Israel, serían los encargados de labrar las tierras heredadas y de la crianza de los animales. Sin ninguna duda, en la repartición de la herencia, los levitas heredarían la mejor parte. Los levitas heredaron el poder servir a Dios en el tabernáculo.

A cambio de su servicio al Creador, los sacerdotes y los levitas debían recibir una porción de las ofrendas que el pueblo presentaba en el culto a Dios. Los levitas podrían guardar todas las partes de los sacrificios que no fuesen consumidas en el altar mediante el fuego. Además, las ofrendas de las primicias y de todo lo que era consagrado al Señor también quedaban para ellos. Dar esas porciones de las ofrendas a los sacerdotes fue la manera como el Señor les dio una herencia entre los israelitas. Debido a que ellos dedicarían su vida al trabajo en el tabernáculo, en vez de darles tierra como herencia, Dios los sustentó con las ofrendas.

Queridos hermanos, los levitas no recibieron una herencia material como el resto de las tribus de Israel, los levitas recibieron una herencia más valiosa que todas las riquezas del mundo, ellos recibieron el honor de servir al Creador. Dios fue su herencia. Gracias a esa herencia, los levitas no tenían que preocuparse por su sustento, ya que el Creador sería el que los iba a sustentar en todas sus necesidades. Hermano, si Dios lo eligió para estar al frente de un ministerio, es la mejor herencia que pudo recibir de las manos del Señor. Sírvalo de todo corazón, no se preocupe de los bienes materiales, pues tal como Dios sustentó a los levitas en el pasado, también tiene el mismo poder para sustentar cada una de sus necesidades actuales. Sin ninguna duda, Dios es el sustentador por excelencia de cada uno de sus siervos.

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