Devocional

NÚMEROS 9

EL MEJOR LUGAR.

15 El día que se armó el tabernáculo, la nube lo cubrió. Pero desde la tarde hasta el amanecer la nube que cubría el tabernáculo tomaba la apariencia de una columna de fuego. 17 Cada vez que la nube se elevaba de la carpa sagrada, el pueblo de Israel levantaba el campamento y la seguía; donde la nube se detenía, el pueblo de Israel armaba el campamento.18 De esta manera los israelitas viajaban y acampaban por orden del SEÑOR, donde él les indicaba que fueran. Permanecían en el campamento todo el tiempo que la nube se quedaba encima del tabernáculo. NTV.

Desde el momento que el pueblo hebreo fue liberado de la esclavitud en Egipto, el Creador se convirtió en el guía de su pueblo. Como guía siempre iba delante de su pueblo, les cuidaba y les protegía de todos los peligros, además les sustentaba con todo lo necesario. El pueblo hebreo, sin duda estuvo bien resguardado en las manos del eterno Creador.

Una vez que el tabernáculo fue construido, en conformidad a las órdenes del eterno Creador, Dios pasó a morar en el tabernáculo, en medio de su pueblo. Él se convirtió en el centro de la nación. Dios mostraba su permanencia en el tabernáculo a través de señales visibles para los hebreos. De día mostraba su presencia a través de una columna de nube sobre el tabernáculo, y por la noche esa nube se convertía en una columna de fuego, iluminando así todo el campamento.

Una vez en el tabernáculo, el Señor tomó su lugar entre los querubines en el lugar santísimo, indicando que estaba presente con su gracia, y también con su presencia como el líder protector de Israel, mediante la columna de nube y de fuego que estaba suspendida sobre el tabernáculo. En cualquier momento, ya fuera de día o de noche, los israelitas podían mirar constantemente hacia el tabernáculo y recordar que el Señor estaba en medio de ellos y era el líder protector del pueblo que escogió como suyo.

Estas dos señales serían de guía para el pueblo hebreo, si la columna de nube o de fuego se levantaba del tabernáculo, era una señal para el desplazamiento del campamento a otro lugar, en cambio, si descendía era una señal para acentuarse en ese lugar. De esta forma Dios guiaba a su pueblo en su trayecto a la tierra prometida. El pueblo hebreo debía estar atento a las señales para prepararse para la partida o para acentuarse en su nueva morada temporal.

El pueblo hebreo no sabía el tiempo de permanencia en los lugares, pues no estaba en la voluntad de ellos. la permanencia de los campamentos estaba en la voluntad del Creador. Dios era el que ordenaba los tiempos de partida o de permanencia en los lugares. El pueblo hebreo debía obedecer la voluntad de su Creador. Por eso, los israelitas antes de hacer los planes para el día, tenían que comprobar la posición de la nube; si un día la nube se alzaba, el pueblo dejaba sus planes y partía. El Señor controlaba cada día y ellos debían obedecer su mandato, ya fuera que permanecieran en el campamento dos días, o un mes, o un año.

Queridos hermanos, en el pasado, los israelitas viajaron y acamparon conforme a la voluntad del Creador. En esa obediencia el pueblo hebreo disfrutó de su cuidado y protección. Cuando las personas deciden seguir la dirección de Dios, siempre pueden estar seguros que están en el mejor lugar que Dios desea que estén. Hermano, ya sea que esté viajando o esté establecido en un lugar, si está bajo la dirección de Dios, puede estar seguro que Él va a permanecer con usted, brindándole toda la protección y el cuidado que usted pueda necesitar. Recuerde, la dirección de Dios no es sólo para su próximo gran movimiento, Él tiene un propósito al colocarlo donde se encuentra ahora. Comience a comprender el propósito de Dios para su vida al descubrir ¡qué es lo que El desea que haga ahora en el lugar que se encuentra!

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