Devocional

NÚMEROS 8

CONSAGRADOS PARA SERVIR

20 Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel dedicaron a los levitas, siguiendo cuidadosamente todas las instrucciones del SEÑOR a Moisés. 21 Los levitas se purificaron del pecado y lavaron sus ropas, y Aarón los presentó al SEÑOR como una ofrenda especial. Aarón ofreció entonces un sacrificio para purificarlos y para hacerlos justos delante del SEÑOR. 22 Después los levitas entraron en el tabernáculo para cumplir con sus responsabilidades de ayudar a Aarón y a sus hijos. Así se llevó a cabo todo lo que el SEÑOR le ordenó a Moisés con respecto a los levitas. NTV.

En la antigüedad, en las religiones de los pueblos, el servicio a los dioses, era considerado algo muy sagrado, por eso, no todas las personas podían acceder a este honor dentro de los templos, solo los elegidos por los dioses podían acceder a este servicio. Con el pasar de los tiempos, en algunas religiones, poco a poco se ha ido perdiendo la honra y el privilegio que tenía el servir en los templos. Y ahora, todo mundo ha empezado a servir a sus dioses sin consagrarse.

En el pasado, el eterno Creador de entre todo el pueblo hebreo, eligió a los levitas para que sirvan en el tabernáculo. Pero antes de poder realizar el servicio, ellos tenían que ser dedicados como una ofrenda especial de parte del pueblo para el Señor. Dios dio a Moisés las instrucciones de cómo debía dedicar a los levitas para el servicio en el tabernáculo. Los levitas a pesar de que ellos fueron escogidos para el servicio, no lo podían ejercer sin antes cumplir con las ceremonias establecidas que Dios demandaba para el servicio.

El ritual consistía en hacer a los levitas ceremonialmente limpios, rociándolos con el agua de la expiación. Luego se debían afeitar todo el cuerpo y lavar sus vestidos. El segundo paso consistía en hacer un holocausto y una expiación en nombre de ellos. Los levitas no podían servir al Señor en su casa sin antes ofrecer un sacrificio por sus propios pecados. A través de estos rituales, los levitas eran purificados y justificados ante la presencia del Señor. Además, quedaban como una ofrenda del pueblo para el servicio a Dios en el tabernáculo.

Dios consideró el servicio en el tabernáculo como algo sagrado, por eso los levitas antes de servirle, debían ser purificados y justificados, debían ser consagrados para Él. Una vez que los levitas eran dedicados, ellos pasaban a formar parte de la pertenencia perpetua de Dios. Sus vidas ya no les pertenecían, le pertenecían al eterno Creador y como tal, ellos debían vivir una vida de santidad tal como lo era su Señor.

Moisés, Aarón y todo el pueblo hebreo, siguieron minuciosamente las instrucciones dadas por el Creador para dedicar a los levitas al servicio en el tabernáculo. Una vez concluido los rituales, los levitas empezaron a servir a Dios en el tabernáculo a las órdenes de los sacerdotes. A través de esta ordenanza, el Creador demostró, la importancia de un correcto orden que los siervos deben seguir antes de servirle a Él. A pesar de estas ordenanzas, muchas personas empiezan su servicio a Dios, sin tomar en cuenta muchos de estos aspectos que Dios demanda de sus siervos.

Queridos hermanos, el servicio a Dios es algo sagrado y así se lo debe considerar siempre. El Creador estableció que sus siervos antes de servirle, tienen que ser dedicados y consagrados para Él, no se le debe servir por el impulso o por las emociones del momento, antes de servirle, deben analizar lo que implica el servirle, pues una vez que decida servirle y consagrar su vida a Él, su vida ya no le pertenecerá más, su vida, pasa a ser posesión del Creador. Hermanos, es un privilegio inmenso poder servir a Dios, si usted se encuentra en este camino, sienta ese privilegio y sirva a Dios con todo su corazón, sírvalo todos los días tal como el primer día que empezó con su servicio. Nunca olvide que su vida ya no le pertenece, ahora su vida le pertenece al eterno Creador.

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