Devocional

NÚMEROS 5

RESTITUIR EL AGRAVIO.

5 … el SEÑOR le dijo a Moisés: 6 … si alguien del pueblo sea hombre o mujer traiciona al SEÑOR al hacerle mal a otra persona, esta persona es culpable. 7 Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó. 8 Pero si la persona perjudicada está muerta y no hay ningún pariente cercano a quien pagarle el daño, el pago le pertenece al SEÑOR y deberá dárselo al sacerdote. Además, el culpable llevará un carnero como sacrificio por el pecado y será purificado y hecho justo ante el SEÑOR. NTV.

Con frecuencia se puede escuchar en los medios de comunicación, reportajes sobre personas que han sido estafadas por algún miembro de su propia familia o por personas muy cercanas a ellos. Pero también hay reportajes donde las estafas son realizadas por una red de corrupción afectando a miles de personas, o a toda una nación. Muchas veces a pesar de que los estafadores han sido encontrados culpables, no son obligados a restituir el daño ocasionado a las personas. En la mayoría de los países, las víctimas siempre tienden a perder sus recursos.

El pueblo hebreo, gracias a las bendiciones del eterno Creador, había crecido en gran manera. Este aumento en la población, sin duda causaba muchos problemas entre sus integrantes, ya que en un gran número de personas se dificulta tener el control absoluto de todo el pueblo. Los miembros de cada una de las familias debían tener sumo cuidado de sus pertenencias, para que no se mezclen con las pertenencias de las otras familias, o para que ningún otro se apodere de ellas, ya que, con las cercanías que se encontraban las carpas, era fácil que alguien tome por error las cosas que no les pertenece.

Em el pasado, el eterno Creador, dictó una ley en contra de las personas que estafen a su prójimo. Dijo Dios, que si cualquier persona de entre el pueblo hebreo, estafa a uno de sus hermanos, era culpable de pecar en contra de Él. Esa persona debía admitir su culpa y confesar sus pecados para ser justificado. Además de admitir su pecado, la persona tenía que restituir el agravio y añadirle una quinta parte del perjurio. De esa forma la persona podía estar en paz con su prójimo, pero para estar en paz con el Señor, el agraviante debía ofrecer una ofrenda de expiación por su pecado.

La ley implantada por el Creador, buscaba que el estafador pueda resarcir completamente su culpa por eso, si la persona ofendida hubiera muerto o no podía localizarse y si ningún pariente cercano podía ser localizado, entonces el estafador para resarcirse de su culpabilidad, la indemnización debía realizarlo al sacerdote. Y así ser justificado de su pecado ante su Creador. Para estar en paz con Dios, cuando se perjudique a otros, no basta simplemente pedir disculpas por el perjuicio. Se debe buscar la manera de resarcir las cosas y, si fuera posible, debe dejar al perjudicado aún mejor de lo que estaba antes del perjuicio.

Queridos hermanos, en el pasado, Dios incluyó la restitución como parte de su ley para Israel, un concepto único en esos días. Cuando alguien había sido asaltado, el culpable tenía que restituirle a la víctima lo que le había sido robado y pagar una multa adicional por los intereses. Hermanos, si en algún momento hemos perjudicado de alguna manera a nuestro prójimo, debemos confesar nuestra falta ante Dios, buscar el perdón de nuestro prójimo, para así encontrar el perdón de nuestro amado creador. Si hemos sido nosotros las víctimas de algún daño, debemos buscar restaurar la paz, en lugar de dar rienda suelta a una venganza en contra de nuestro victimario.

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