Jesus Is Life

NÚMEROS 1

AL TIEMPO DE DIOS

1 Un año después de la salida de Israel de Egipto, el SEÑOR le habló a Moisés en el tabernáculo en el desierto de Sinaí… le dijo: 2 Registren los nombres de todos los guerreros de toda la comunidad de Israel, por sus clanes y sus familias. Anoten en la lista a todos los hombres 3 que tengan veinte años o más y que sean aptos para la guerra. Tú y Aarón anoten a las tropas 4 con la ayuda de un jefe de familia por cada tribu. 44 Moisés, Aarón y los doce jefes de Israel anotaron a estos hombres, agrupados de acuerdo a su familia patriarcal. 46 En total sumaban 603.550. NTV.

Los israelitas habían estado acampando cerca del monte Sinaí durante más de un año desde su salida de Egipto. Allí recibieron todas las leyes, normas y ordenanzas que el pueblo hebreo debía cumplir para ser merecedores del pacto hecho con sus antepasados. Durante ese año, el Creador había transformado a Israel en una nueva nación, los equipó para la tarea de ser su pueblo elegido para bendecir a todas las naciones del mundo.

La nación estaba preparada para avanzar y recibir su territorio prometido para establecerse. Pero antes de heredar la tierra prometida, ellos tenían que expulsar a los pueblos que habitaban en esos lugares. Para esa tarea, el pueblo hebreo necesitaría de un ejército de hombres, razón por la cual el eterno Creador instruyó a Moisés para que forme ese ejército de valientes. Dios dijo a Moisés que realizara un censo, con la ayuda de Aarón y los jefes de cada una de las tribus de Israel. El Señor les ordenó que contaran a los hombres de veinte años o mayores que fueran aptos para la guerra, de este conteo, Dios les dijo que excluyeran a los hombres de la tribu de Leví, ya que ellos estaban apartados para cumplir otras funciones en favor de todo el pueblo.

El censo establecido por el Creador fue con el propósito de establecer el número de hombres mayores de veinte años para que fueran parte del ejército israelí, para la batalla con los pueblos paganos que ocupaban la región de Canaán. Cuando el Señor le habló a Moisés, las instrucciones que le dio para el censo fueron sencillas y directas. Moisés, Aarón y un jefe de cada una de las tribus de Israel serían los encargados de llevar a cabo el censo. El Señor incluso nombró a cada jefe de las tribus.

A través de este censo: Moisés, Aarón y los jefes de las tribus, contaron 603,550 hombres, sin contar los levitas, las mujeres y los niños, por lo tanto, la población total debía ser superior a los dos millones de israelitas. Con este conteo, el pueblo hebreo comprobó lo bien que Dios había cumplido su promesa de convertir en una gran nación a los descendientes de Abraham. Habían pasado muchos años de la promesa de Dios a los patriarcas, pero los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob murieron sin ver esa promesa, peros sus descendientes comprobaron la fidelidad de Dios a sus promesas. Los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, llegaron a ser numerosos y fuertes en extremo, y se llenó de ellos la tierra

Queridos hermanos, Las personas, muchas veces desean ver el cumplimiento de las promesas de Dios de un día para el otro. Ellos desean todo a su tiempo y no a los tiempos de Dios. El pueblo hebreo, esperó muchos años para ver el cumplimiento de las promesas de Dios hecha a los patriarcas. Pasaron muchas generaciones y la fidelidad de Dios se hizo ver antes de que ellos heredasen la tierra prometida. El Creador es fiel a sus promesas y las cumple a su debido tiempo. Hermanos, si estamos esperando alguna promesa de Dios para nuestras vidas, no nos desesperemos, seamos pacientes, confiemos en la fidelidad de nuestro amado Señor, el cumplirá cada una de sus promesas a su debido tiempo. Mientras esperamos, oremos sin desmayar, caminemos en fidelidad honrando y glorificando a nuestro amado Señor.

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