Devocional

LEVÍTICO 17

ANTES DE COMER.
 
10 Si algún israelita de nacimiento o extranjero que viva entre ustedes come o bebe sangre en cualquier forma, yo me pondré en contra de esa persona y la excluiré de la comunidad, 11 porque la vida del cuerpo está en la sangre. Les he dado la sangre sobre el altar con el fin de purificarlos, para hacerlos justos ante el SEÑOR. Es la sangre, dada a cambio de una vida, la que hace posible la purificación. 12 Por esta razón le he dicho al pueblo de Israel: “Nunca coman ni beban sangre, ni ustedes ni los extranjeros que vivan entre ustedes”. NTV.
 
En algunos de los países de Latinoamérica, sus moradores tienen entre sus dietas alimenticias el consumo de la sangre de los animales. En algunos casos los platos preparados con la sangre de los animales se han vuelto el plato típico de la región, a la cual acuden muchos extranjeros específicamente para saborear esos platos. En algunos pueblos, la sangre de los animales, no es vista solo como alimento, si no también es vista como medicamento para tratar algunas enfermedades.
 
En la antigüedad, el Creador a través de su siervo Moisés, prohibió al pueblo hebreo, comer y beber la sangre de los animales. Porque la vida de los animales estaba en la sangre. La sangre representa visiblemente el don de la vida que Dios les da a todas sus criaturas. Cuando un animal pierde su sangre, muere, ya que a través de la sangre es transportada los diferentes nutrientes necesarios para el normal funcionamiento de la células y tejidos de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. De esta manera, se puede decir que la sangre da vida a las criaturas creadas por el Creador.
 
Esta ordenanza dada por el Creador a su pueblo, no fue arbitrariamente, tenía sus razones para darlas. Pues en el Antiguo Testamento, los paganos muchas veces comían sangre como una parte de sus rituales de adoración a los dioses paganos de la región, ellos lo hacían para recibir sus poderes vivificadores. Dios conocía la fragilidad de la fuerza de voluntad de su pueblo, pues en el pasado habían mostrado fácilmente que podían imitar las costumbres de los pueblos paganos. Dios deseaba que el pueblo hebreo, fuera un pueblo santo separado de todas las costumbres paganas.
 
Otro de los propósitos al determinar esta ley para el pueblo hebreo en contra del consumo de la sangre de los animales, era que el Creador había dado la vida de los animales para hacer expiación por su pueblo en los sacrificios de sangre. Cuando se ofrecía el sacrificio con la actitud correcta, la sangre que derramaba hacía posible el perdón del pecado. Por una parte, la sangre representaba la vida del pecador, infectada por su pecado y encaminada a la muerte. Por otro lado, la sangre representaba la vida inocente del animal que era sacrificado en lugar del culpable que hacía la ofrenda. La muerte del animal satisfacía la pena de muerte. Entonces Dios concedía el perdón al pecador. Es Dios el que perdona, basado en la fe de la persona que ofrece el sacrificio. La sangre de los animales también prefiguraba la obra sustituta de Cristo en quien “tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).
 
Queridos hermanos, En la actualidad existen muchas sectas seudo cristianas o que se relacionan con la adoración al Dios verdadero, que insisten en que la prohibición divina de comer o beber sangre está vigente hasta el día de hoy. Para lo cual citan los versos del antiguo testamento y versos del nuevo testamento que se relacionan con esta ordenanza. En muchos de los casos, al citar los textos no los contextualizan, los sacan fuera de contexto para apoyar sus creencias doctrinales. Estos grupos religiosos pasaron por alto que las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento fueron cumplidas en su cabalidad en Cristo Jesús a través de su muerte y resurrección. Hermanos, al momento de que no estemos seguros de lo que podemos comer o beber, tengamos presente las palabras del apóstol Pablo. “Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es impuro en sí mismo; pero para el que piensa que algo es impuro, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es entristecido, ya no andas conforme al amor. No hagas que por causa de tu comida se pierda a aquel por quien Cristo murió” (Romanos 14:14-15).
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