Devocional

LEVÍTICO 12

APTOS PARA ADORAR.

6 Cuando se cumpla el tiempo de la purificación, ya sea por haber tenido un hijo o una hija, la mujer deberá llevar un cordero de un año como ofrenda quemada y un pichón de paloma o una tórtola como ofrenda de purificación. Deberá llevar sus ofrendas al sacerdote a la entrada del tabernáculo. 7 Luego el sacerdote las presentará al SEÑOR para purificarla. Entonces ella volverá a estar ceremonialmente pura después del flujo de sangre del parto. Estas son las instrucciones para una mujer después del nacimiento de un hijo o una hija. NTV.

En la cultura hebrea, cuando nacía un bebé, la madre quedaba ceremonialmente impura, tal como lo era durante el período menstrual. La impureza de la madre después del parto duraba dependiendo del género de su hijo, un total de cuarenta días para el nacimiento de un niño y ochenta días para el nacimiento de una niña. En este período la madre permanecía impura, aunque no les traspasaba la impureza a otras personas cuando las tocaba.

La consideración de ceremonialmente inmunda a las mujeres después del grandioso milagro del nacimiento de un hijo, probablemente se debía a las emisiones y secreciones corporales que ocurren durante y después del parto. Esta emisión y secreción corporal hacía que la mujer no estuviera preparada para entrar en los alrededores puros del tabernáculo. Durante el período de purificación, la madre no podía tocar ninguna cosa santa, por ejemplo, carne de un sacrificio de paz o las partes de la comida a las que ella tenía derecho, si era esposa de un sacerdote. A ella tampoco se le permitía entrar en el santuario.

Inmundo no significaba pecaminoso ni sucio. Dios, después de haber creado a los seres humanos dijo a Adán y Eva: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla. El Creador cuando dio esta nueva ordenanza al pueblo hebreo, no es que haya cambiado de parecer en cuanto a que la procreación ahora fuese inmunda. En lugar de eso, estableció una diferencia entre su adoración y la adoración popular a dioses y diosas de la fertilidad de las regiones paganas. Las religiones cananeas incorporaban la prostitución y ritos inmorales al rogar el pueblo a sus dioses pidiendo el aumento de sus cultivos, su ganado y sus familias. En contraste, la religión de Israel debía evitar toda connotación sexual. Al mantener una separación total entre culto y sexo, Dios ayudó a los israelitas a evitar confusión con los ritos paganos. Los israelitas adoraban a Dios como su amante Creador y proveedor, le agradecían por las cosechas abundantes y los partos seguros.

Después de terminado el período de purificación, la madre tenía que llevar al santuario una ofrenda para la expiación y una ofrenda para el holocausto. La ofrenda para la expiación se daba para purificar el santuario; pues su sola presencia en el campamento había contaminado el altar. La ofrenda para el holocausto se presentaba para expresar gratitud por el nacimiento del niño y como muestra de una renovada dedicación a Dios. Tras esta ceremonia, la madre quedaba totalmente pura y podía participar nuevamente de la adoración al eterno Creador.

Queridos amigos, esta ordenanza dada por el Creador, fue cumplida a cabalidad por el pueblo hebreo. En la actualidad, estas ordenanzas no son requeridas para la purificación de las personas, ya que Jesucristo a través de su muerte en la cruz del calvario, borró toda inmundicia presente y futura de todos aquellos que le aceptan como su Señor y salvador. Amigo, antes de recibir a Jesucristo en nuestro corazón, todos somos considerados inmundos a causa de nuestros delitos y pecados. Ninguna persona puede acercarse a la presencia de Dios sin pasar por el periodo de purificación. Si usted quiere ser purificado de su inmundicia, confiese sus pecados y arrepiéntase, reciba a Cristo Jesús en su corazón, Él borrará todos sus pecados y le hará apto para rendirle adoración a nuestro amado Creador.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *