Devocional

LEVÍTICO 9

LA APROBACIÓN DE DIOS

7 … Moisés le dijo a Aarón: Acércate al altar y sacrifica tu ofrenda por el pecado y tu ofrenda quemada para purificarte a ti y al pueblo. Luego presenta las ofrendas del pueblo para purificarlos a ellos y hacerlos justos ante el SEÑOR, tal como él lo ha ordenado». 22 … Aarón levantó las manos hacia el pueblo y lo bendijo. Después de presentar la ofrenda por el pecado, la ofrenda quemada y la ofrenda de paz, se bajó del altar. 23 Después Moisés y Aarón entraron en el tabernáculo y, cuando salieron, volvieron a bendecir al pueblo, y la gloria del SEÑOR se apareció a toda la comunidad. NTV.

Sin duda, la gran mayoría de las personas, esperan a través de sus actos, recibir la aprobación de alguien. Aprobación de sus padres, de sus amigos, o de sus empleadores. Para las personas, siempre será algo fortificante recibir palabras o actos de aprobación por su desempeño o por la tarea realizada. En el pasado, el pueblo hebreo espero con ansias la aprobación del Creador a sus ofrendas sacrificiales presentadas, en la ceremonia de iniciación de las funciones sacerdotales de Aarón.

Después de la ordenación de Aarón y sus hijos como sacerdotes del pueblo hebreo, Dios ordenó a Moisés reunir a toda la comunidad para que todo el pueblo participe del inicio de las funciones sacerdotales por parte de Aarón. Una vez reunida toda la comunidad, en su primer servicio, Aarón tuvo que ofrecer de nuevo sacrificios por su propio pecado, luego por los pecados de sus hijos y por último por los pecados de toda la comunidad hebrea. Para este servicio, Aarón, sus hijos y toda la comunidad, debían llevar las ofrendas para presentar en la ceremonia sacrificial. Todo lo ofrecido al Señor no debía tener ninguna clase de defectos, todo debía ser de calidad. De esta manera, con este inicio de las funciones sacerdotales de Aarón, todo el pueblo de Israel comenzó a participar en el sistema de ofrendas.

Las ofrendas de Aarón por el pueblo hebreo formaron una pauta para la adoración al Creador. Aarón como sumo sacerdote principal del pueblo, presentó expiación, holocausto sacrificio de paz y ofrenda amasada. La ofrenda por el pecado siempre se debía presentar primero, porque servía para quitar el enajenamiento que el pecado había levantado entre el hombre y el santo Dios, por medio de la expiación del pecador, eliminando los obstáculos para que se pudiera acercar al Creador. Luego seguía la ofrenda de holocausto, como expresión del completo rendimiento de la persona que se había expiado al Señor; y, por último, la ofrenda de paz, por una parte, como agradecimiento por las misericordias recibidas, y la oración para su continuidad.

Durante el tiempo que duró la ceremonia sacrificial, todo el pueblo hebreo permaneció delante del Tabernáculo de reunión, esperando presenciar la manifestación de la gloria del Creador en medio del pueblo. Durante el tiempo que duró el primer servicio de Aarón, todo el pueblo estaba entusiasmado, todos estaban en un mismo sentir, con un corazón ferviente de ver la respuesta de Dios a sus ofrendas sacrificiales. Tras la ceremonia, Aarón dio la vuelta para bendecir al pueblo desde la plataforma elevada del altar del holocausto. Después, Moisés y Aarón entraron en el Tabernáculo de reunión, y cuando salieron al atrio del Tabernáculo, oraron para que Dios bendijera al pueblo de Israel. Súbitamente la gloria del Señor se hizo visible delante del pueblo; salió fuego de la nube y consumió las partes sacrificiales que le pertenecían a Dios. De esta manera el Creador aceptó las ofrendas presentadas por el pueblo.

Queridos hermanos, Aarón y todo el pueblo hebreo, cumplieron con cabalidad las órdenes del Creador, al presentar sus ofrendas para la ceremonia sacrificial, por eso, Dios recibió con agrado sus ofrendas, y demostró su gloria a través del descenso de una ráfaga de fuego que consumió por completo las ofrendas presentadas por el pueblo. Hermanos, Dios recibe con agrado cada una de nuestras ofrendas, siempre y cuando le presentemos de la forma que el Creador nos ha ordenado. Si usted desea ver la gloria de Dios en su vida, empiece a presentar sus ofrendas con un corazón alegre y regocijado, por que Dios ama al dador alegre.

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