Devocional

LEVÍTICO 8

SANTIFICADOS PARA LA TAREA

5 Moisés … 6 presentó a Aarón y a sus hijos y los lavó con agua. 7 A Aarón le puso la túnica oficial y … Lo vistió… 12 … derramó un poco de aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y de esta manera lo ungió y lo santificó para su labor. 14 Luego Moisés presentó … la ofrenda por el pecado… 18 Luego … presentó … la ofrenda quemada. … 22 Después … presentó el otro carnero, el de la ordenación. … 30 A continuación Moisés tomó un poco del aceite de la unción y algo de la sangre… y los roció sobre Aarón y sus vestiduras … De esta manera, hizo santos a Aarón y a sus hijos junto con sus vestiduras. NTV.

El servicio a Dios es sin duda la tarea más importante que las personas pueden realizar. La tarea de ministrar al pueblo de Dios está disponible para todo aquel que la anhela, pero el anhelo no es suficiente para cumplir con esta importante función, pues, la persona que desee participar de esta tarea, tiene que estar respaldada y aprobada por la voluntad del eterno Creador. En el pasado, Dios elegió a Aarón y a sus hijos para que dirigieran la vida espiritual del pueblo hebreo, los eligió para que cumplan con las funciones sacerdotales dentro de su tabernáculo.

Aarón y sus hijos antes de iniciar con las funciones para las cuales Dios los había elegido, tenían que pasar por el ritual de la purificación, santificación y la ordenación como sacerdotes del pueblo. Las funciones que debían desempeñar eran funciones sagradas por eso era importante que Aarón y sus hijos pasen primero por estos rituales antes de cumplir con sus funciones.

Aarón como sumo sacerdote tenía deberes especiales que ningún otro sacerdote tenía. Sólo él podía entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo en el día anual de la expiación para hacer expiación por los pecados de la nación. Por lo tanto, estaba a cargo de todos los demás sacerdotes. En el pasado, antes de la llegada de Jesucristo a este mundo, el sumo sacerdote era un tipo de Jesucristo, el cual tenía la función de reconciliar al hombre con su Creador, a través de la presentación de las ofrendas sacrificiales.

Antes del ritual de la purificación, consagración, santificación y ordenación de los nuevos sacerdotes, Moisés presentó a Aarón y a sus hijos a toda la comunidad hebrea, luego los lavó y los vistió con las vestimentas sagradas, luego derramó un poco de aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y de esta manera lo ungió y lo santificó para que pueda ejercer su función sacerdotal. En los tiempos del Antiguo Testamento se ungía a los profetas y a los reyes cuando comenzaban sus funciones, y se hacía de la misma manera que a los sacerdotes.

Tras ungir a Aarón, Moisés procedió a presentar las ofrendas sacrificiales para purificar, consagrar, santificar y ordenar a Aarón. Tras los rituales, Moisés, roció con el aceite de la unción y con la sangre del sacrificio de la ordenación, ciertas partes de los cuerpos de Aarón y de sus hijos, este acto simbolizaba que finalmente ellos estaban consagrados para el servicio a Dios.

Queridos hermanos, el procedimiento de ungir con sangre a los profetas y sacerdotes del antiguo testamento, tiene un importante significado para los cristianos hoy en día. El cristiano gracias a la obra redentora de Cristo en la cruz del calvario, han sido purificados con su sangre para escuchar la Palabra de Dios con sus oídos, para realizar obras de misericordia con sus manos y para andar con sus pies en los caminos de Dios. Hermanos, todos los cristianos fuimos ungidos con la sangre de Cristo en el momento de nuestra conversión, fuimos purificados, consagrados, santificados y ordenados para cumplir nuestra función sacerdotal, por eso, sin demora cumplamos a cabalidad con las funciones que Dios nos delegó: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9.

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