Devocional

LEVÍTICO 5

LA OMISIÓN.

1 Si te llaman a testificar sobre algo que hayas visto o que sepas, es pecado negarse a testificar, y serás castigado por tu pecado. 5 Cuando te des cuenta de tu culpabilidad … deberás confesar tu pecado. 6 Entonces deberás llevarle al SEÑOR como castigo por tu pecado una hembra del rebaño, ya sea una oveja o una cabra. Esta es una ofrenda por el pecado, con la cual el sacerdote te purificará de tu pecado y te hará justo ante el SEÑOR . NTV.

A menudo en los juzgados, se puede observar a personas que asisten a declarar en los juicios. Pero no todos los declarantes, en realidad asisten para declarar la verdad, pues hay algunos que asisten para declarar falsedades, con el fin de favorecer a uno de los litigantes, convirtiéndose en falsos testigos. Por otro lado, hay personas que, a pesar de saber la verdad sobre el litigio, cuando son llamados a declarar no asisten, ya sea por el temor a alguno de los litigantes, o porque no quieren favorecer a la verdad. Estas personas al negarse a declarar, quebrantan una de las leyes Divinas en favor de su prójimo.

En la época del antiguo testamento, era de gran importancia poder tener testigos veraces y fieles para hacer justicia dentro de la comunidad judía, Una persona para ser juzgada ante un tribunal israelí, debía presentar por lo menos dos testigos, que testifiquen a favor o en contra del acusado, caso contrario el veredicto del juicio, quedaba en las manos de los jueces, los cuales debían decidir entre la inocencia o la culpabilidad de la persona, sin argumentación a favor o en contra. Por la falta de testigos, el acusado corría el peligro de ser condenado a pesar de su inocencia, o de quedar en libertad a pesar de su culpabilidad, por eso, era importante los testigos dentro de los litigios.

El Creador, para que no haya vacío de testigos en los litigios, ordenó a todos los israelitas para que sirvan de testigos, si tenían el conocimiento del litigio, para que los jueces no se equivoquen a la hora de dictar sentencia en contra del acusado. En conformidad a esta ordenanza, las personas que se negaban a testificar en favor o en contra del acusado teniendo el conocimiento claro y verdadero del litigio, quebrantaban las ordenanzas del Creador, convirtiéndose en pecadores. Con frecuencia las personas piensan que la omisión no es pecado, sin embargo, ante los ojos del Creador, toda persona que omite en declarar la veracidad o la falsedad de algún asunto en particular de su conocimiento se vuelve pecadora y será juzgado por su culpabilidad.

El Creador por su gran amor y misericordia por su pueblo, dio una posibilidad a las personas que cometían el pecado de omisión, para que no sean condenados por su pecado, ellos debían confesar su pecado de omisión, arrepentirse, y presentar una ofrenda al SEÑOR como castigo por su pecado. Esta ofrenda podía ser: una oveja o una cabra hembra de su rebaño, la cual debía ser entregada al sacerdote para que realice la ceremonia de purificación por el pecado. A través de esta ceremonia, el pecador era declarado justo ante los ojos del SEÑOR.

Queridos hermanos, el pueblo hebreo a pesar de conocer las órdenes del Creador para que asistan a testificar la veracidad en un determinado litigio, algunos israelitas omitían y no asistían a testificar, convirtiéndose de esa manera en pecadores ante los ojos de Dios. De igual forma sucede en la actualidad con muchos cristianos, pues a pesar de conocer la palabra de Dios omiten en dar testimonio de esa palabra de verdad. Hermanos, recordemos que nosotros fuimos llamados a testificar al mundo, las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Por eso, testifiquemos esta verdad sin espera y sin miedo. Seamos los testigos que Dios necesita para extender su reinado en los corazones de todas las personas de este mundo.

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