Devocional

ÉXODO 40.

EL CUIDADO ETERNO.

33 … Así por fin terminó Moisés el trabajo. 34 Entonces la nube cubrió el tabernáculo, y la gloria del SEÑOR llenó el tabernáculo. 36 Cada vez que la nube se levantaba del tabernáculo, el pueblo de Israel se ponía en marcha y la seguía. 37 Pero si la nube no se levantaba, ellos permanecían donde estaban hasta que la nube se elevaba. 38 Durante el día, la nube del SEÑOR quedaba en el aire sobre el tabernáculo y, durante la noche, resplandecía fuego dentro de ella, de modo que toda la familia de Israel podía ver la nube. Eso mismo ocurrió durante todos sus viajes.

Las personas en sus primeros años de vida, dependen completamente de sus padres o de alguna persona mayor, si no existiera alguien a lado de ellos, su existencia estaría comprometida. Los bebes, dependen si o si de alguien para sobrevivir , alguien que les cuide, les alimente, alguien que vele por sus necesidades, ya que ellos no están en capacidad de valerse por si mismos. Una forma de dependencia similar a la de los bebés, el pueblo hebreo debía mantener con su Creador en los primeros años de que se formase la nación de Israel.

Una vez que el tabernáculo había sido erigido, la columna de nube se posó sobre él, cubriéndolo por completo. La nube representaba la presencia de Dios, con su presencia cubrió por completo el tabernáculo, lo cubrió con su gloria y majestad, para que el pueblo hebreo sienta su presencia en medio de ellos, con su presencia en el tabernáculo, el Creador, quería dar seguridad y protección a su pueblo. Dios deseaba que su pueblo sepa que ahí podrían tener la seguridad del perdón de sus pecados, presentar sus ofrendas como expiación por los pecados. Llevarle alabanzas y acción de gracias a su nombre, y encontrar compañerismo con su Dios de gracia.

El lugar que habían terminado de construir los israelitas, ahora pasaría a ser la morada del eterno Creador en la tierra. El tabernáculo al ser su casa, su morada, el Creador lo llenaba con su presencia, con su gloria y majestad. Esa presencia de Dios en el tabernáculo era visible para el pueblo hebreo, era algo que ellos podían percibir y sentir. En la actualidad la presencia de Dios en medio de sus seguidores, no es similar a la presencia que disfrutaron los israelitas en el pasado, pues en el presente la presencia y la gloria de Dios, no está estancada en un lugar específico como un tabernáculo o un templo, la presencia y la gloria del Creador está sobre toda su creación. Todo ser humano donde quiera que esté, puede sentir la presencia de Dios, el hombre solo necesita clamarle en oración.

Dios mostró su presencia dentro del tabernáculo, en el día, formando una columna de nube y en la noche, formando la columna de fuego, de esta forma, Dios daba a conocer su presencia entre su pueblo, fortaleciéndolos en el viaje hacia la tierra prometida de Canaán. Dios verdaderamente moró en medio de su pueblo en todo el trayecto de su viaje a la tierra que fluía leche y miel. En todo el trayecto, el Creador velaría por las necesidades materiales y espirituales de su pueblo, pues Israel recién estaba surgiendo como una nación y necesitaría de todo su cuidado y protección.

Queridos hermanos, el eterno Creador permaneció en medio del pueblo hebreo en todo el trayecto a la tierra prometida, cuidó y veló por ellos por medio de su gloria en el tabernáculo. Dios no se apartó de ellos hasta darles como posesión la tierra prometida. Hermanos, Al igual que en el pasado, en la actualidad Dios permanece en medio de su pueblo, en medio de sus hijos, en su camino hacia la morada celestial, el tabernáculo de Dios. En todo este trayecto, Dios nos promete que nunca nos va a abandonar hasta que lleguemos a nuestra meta. Así que; no tengamos miedo de seguir adelante en nuestro peregrinaje a nuestra tierra prometida, el Señor con su poder majestuoso nos guiará con su mano derecha hasta llegar a nuestra morada eterna, hasta llegar a la presencia de nuestro amado Padre Celestial.

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